Texto por
>> Lic. Susana García Vázquez

Una semblanza.

  • Entre el rigor teórico y la apertura

Fanny Schkolnik, tiene título universitario de médica obtenido en 1968 en la Universidad de la Republica Oriental del Uruguay, realizó allí el post grado de psiquiatría, culminado en 1971 y ejerció como psiquiatra, durante años. Es conocida por todos como “Fanny”, no sólo entre los distintos integrantes de APU, candidatos, viejos y nuevos miembros de la institución, sino entre colegas de otras instituciones uruguayas y del exterior.

Al iniciar esta semblanza, me plantee que tendría que comenzar nombrándola como la Dra. Fanny Schkolnik.. …, pero a nadie le resultaría familiar, aunque sí muy conocido su nombre. Ha sucedido que pregunten si es médica o psicóloga. ¿Por qué? No por cierto porque no se haya ocupado y mucho de los trastornos severos, de las psicosis, no porque no le haya interesado la psicopatología, no porque uno de sus desarrollos más sostenidos ha sido trabajar en una fina discriminación de los déficit de simbolización, sino simplemente porque ese es su perfil. Un modo llano de plantear los problemas profundos, una claridad para dar cuenta de aspectos de alta complejidad teórico-clínica, que hace sentir al lector que eso que expone o escribe “es lo que uno pensaba”, cosa que tendríamos que discutir entre analistas si estamos todos contestes en que tal aspecto lo consideramos una virtud.

Su modalidad cálida y tranquila, no impide una firmeza y precisión conceptual de fuerte raigambre freudiana; lo que no ha sido obstáculo para la interrogación, el cuestionamiento y la apertura a nuevos autores. Esto le permite constantes replanteos conceptuales que han favorecido la extensión del psicoanálisis, sin que haya tenido concesión alguna al rigor de nuestra disciplina.

Comenzó su análisis personal cuando estaba terminando la carrera de Medicina y en su ejercicio como estudiante de Psiquiatría, muy rápidamente puso más el acento en la escucha del sufrimiento de los pacientes, que en el diagnóstico o en la indicación psicofarmacólogica. Esto determinó que sus docentes le propusieran que trabajara en psicoterapia, además de ejercer la Psiquiatría convencional. También formó parte de  una experiencia docente que se iniciaba en la Facultad de Medicina de Montevideo, trabajando en la propuesta de grupos psicoanalíticos terapéuticos para que los estudiantes universitarios, tuvieran la posibilidad, si así lo requerían, de tomar contacto con sus conflictos y dificultades. O sea que ya desde el inicio de su desarrollo profesional se pone de manifiesto su preocupación por la clínica, por el dolor psíquico y por la docencia, que tiene como norte la transmisión de valores y de modos de abordaje, en donde el rigor científico no quita espacio a la preocupación por el otro, que siempre le ha concernido. Este interés la lleva a incursionar en Facultad de Humanidades concurriendo a algunas clases de Facultad de Psicología, porque seguramente sentía que algo le faltaba a su formación médico-psiquiatra, para escuchar a sus pacientes.

Ingresa en la Asociación Psicoanalítica en 1973. Un año particularmente convulsionado en Uruguay. A mediados de ese año es arrasado el orden constitucional en nuestro país, destacado durante años por la calidad de su democracia al estilo europeo. La dictadura termina con las propuestas universitarias, con las posibilidades de seguir trabajando en los grupos terapéuticos para estudiantes y envía al exilio a docentes y analistas de la Asociación.

La APU se las ingenia para sobrevivir y continuar la formación de los candidatos, y nuestra autora culmina su formación con un trabajo de asociado presentado en 1978 que se titula: “La historia de Juan ó de la Reminiscencia a la Rememoración”[1]. Y lo  señalo particularmente, porque lo que llamaría pensamiento de autor está a mi juicio en germen en este trabajo.

En mi lectura veo un continuo, que ya es notable en este primer trabajo como analista en el cual queda expuesta su sostenida preocupación por la  intrincación de la metapsicología y la clínica,  permanentemente interrogadas ambas. Ya se destacan sus preocupaciones en la búsqueda del cambio psíquico, en el sostén permanente de la transferencia y en una particular atención a los movimientos en la escena del    análisis vinculados a los procesos de resignificación. “¿Cómo pasar de la reminiscencia a la rememoración?. ¿Qué implica rememorar? ¿Tiene que ver con los acontecimientos? ¿Es un pasado mítico?” Y Fanny dice claramente que, en psicoanálisis, “acontecimientos y deseos se hallan indisolublemente unidos”. (1978).)Y pone en cuestión la idea freudiana de herencia filogenética y de protofantasías, tomando en cuenta el lugar del otro en la constitución psíquica.

Pero ahora parece necesario hacer una breve reseña de su dilatada trayectoria como psiquiatra y psicoanalista.

En la Cátedra de Psiquiatría: ha sido durante años docente honoraria  de la Universidad de la República, supervisora de la Clínica Psiquiátrica en los grupos de psicoterapia, así como de  los talleres de plástica y escritura que trabajan con pacientes psicóticos y coordinadora del grupo de investigación con pacientes fronterizos en la Policlínica Psiquiátrica del Hospital de Clínicas.

En la Asociación Psicoanalítica: es  integrante de los grupos de formación didáctica de la institución. Ha sido, en distintos períodos, integrante de  Comisión de Admisión y  de Comisión de Plan de Estudios. Coordinadora del Grupo de Supervisores, y Coordinadora, durante muchos años, de Grupos de investigación acerca de la relación entre clínica y teoría en psicoanálisis. También fue Secretaria de la Comisión Directiva de APU, Directora Científica de la institución, en distintos períodos, Coordinadora  Docente del Instituto de Psicoanálisis y  Docente Titular del mismo, desde 1981 hasta el presente, dictando regularmente diferentes Seminarios vinculados preferentemente a: metapsicología, psicopatología, patologías narcisistas, psicosis y teoría de la técnica.

En la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA): ha sido miembro del “Sponsoring Committee” del Grupo de Estudios de Brasilia. Así como también Miembro del “Sponsoring Committee” de la Sociedad  Provisoria de Brasilia.

En la Federación Latinoamericana de Psicoanálisis (FEPAL) fue Presidente del XIV Precongreso Didáctico de FEPAL y Directora Científica de FEPAL.

En la Asociación de Psicoterapia psicoanalítica (AUDEPP), Es también analista y supervisora habilitante en donde ha desarrollado numerosas actividades docentes y de investigación.

En otro apartado daremos cuenta de los numerosos trabajos publicados y presentados en diversos congresos nacionales e internacionales.

Importa destacar un interés sostenido por la formación analítica tanto clínica como teórica, en permanente interrogación, motor constante de búsqueda por parte de la autora, pero también anotando lo que no se comprende, lo enigmático, la suspensión del juicio.

En este apretado y sucinto currículo, me parece que es necesario observar que todos sus cargos institucionales han estado vinculados a la actividad científica, a la docencia, a la transmisión del psicoanálisis y a excepción de su cargo de Secretaria  de la Comisión Directiva, durante un período, no ha asumido cargo alguno de tipo político-institucional.

Me parece pertinente que nos interroguemos sobre la necesidad que tienen las instituciones de poder combinar cargos político-administrativos, tan necesarios para nuestra vida institucional, con personas como nuestra autora que mantienen una sostenida reflexión psicoanalítica y un interés por la formación y la transmisión de la clínica y la teoría psicoanalítica. No siempre, pero a veces en nuestras instituciones se ve un divorcio en ese sentido que a mi entender limita el desarrollo del psicoanálisis. Vaya esto como reconocimiento a su coherencia ideológica, que ha mostrado una generosidad sin límites, para el apoyo de la vida institucional, participando siempre activamente de la misma, pero también como pregunta que cuestiona su posicionamiento en ese sentido.

[1] Schkolnik, F. 1978 La historia de Juan  ó de la Reminiscencia a la rememoración. Revista Uruguaya de Psicoanálisis; supl. n. 28 : 40. Asociación Psicoanalítica del Uruguay

Una exigencia: La intrincación metapsicología y clínica

Para Fanny Schkolnik no hay análisis  si no damos  cuenta de la clínica desde una perspectiva metapsicológica. Es así que ha transitado los problemas surgidos con sus pacientes buscando desde Freud los fundamentos teóricos necesarios para pensar los problemas. Del mismo modo ha interrogado la teoría en aquellos puntos que a su criterio exigían nuevas vueltas de espiral, lo que la ha llevado a reformulaciones personales.

En lo inabarcable de los problemas que plantea, he pensado encarar sus aportes en torno a tres temas, a los efectos de facilitar la lectura,  lo que implica necesariamente un cierto grado de arbitrariedad y  lectura personal. Creo que es el  único modo de dar cuenta del pensamiento de un autor, reconociendo un sesgo propio, una manera de “traducir” su obra. (traduttore-traditore).

  • El narcisismo
  • La simbolización
  • El trabajo de análisis

 

  • El narcisismo

Desde sus primeros trabajos, algunos hechos en colaboración y otros personales, pone el acento en la conceptualización del narcisismo, interrogando los textos freudianos y planteando la necesidad de repensarlos.

¿Cómo es la dialéctica entre el narcisismo originario, propio de la estructuración psíquica y la constitución del yo y el narcisismo propio de la conflictiva edípica?

La conceptualización freudiana se basa casi exclusivamente en la primera tópica, con un criterio fundamentalmente intrapsíquico. La libido orientada al yo es imprescindible para su constitución y por tanto juega un papel estructural, pero también “puede estar en la base de la condición patológica. . .A veces puede volcarse hacia el yo porque faltó el investimento narcisista del otro originario constituyente del sujeto,. . . (identificación primaria)”.[1]

¿Cómo no reformular el narcisismo a la luz de la segunda tópica y la pulsión de muerte?

Tomando en cuenta los aportes de Lacan, Winnicott y otros autores que enriquecen el enfoque de la clínica al jerarquizar al otro primordial en la orientación de la libido hacia el yo, Fanny Schkolnik  plantea que el carácter estructurante del narcisismo depende de la incidencia de lo libidinal o lo tanático proveniente de lo inconciente del otro.

En uno de sus primeros trabajos publicados, realizado en colaboración, que incluye la investigación multidisciplinaría de la relación madre-hijo, queda planteada la necesidad de lo especular, lo complementario y lo imprescindible de la separación entre el infans y su madre. Y se jerarquizan particularmente las sincronías observadas en la relación madre-bebé, que constituirían modelos de una relación objetal narcisista vinculada a la identificación primaria que funcionaría como matriz relacional en los vínculos adultos. [2]

En trabajos posteriores se interroga acerca del narcisismo primario. Y en el debate teórico que se da según se lo vincule al nuevo acto psíquico del que habla Freud en Introducción al Narcisismo o a la situación inicial de indiscriminación, previa a la constitución del yo,  tal como está pensada en las Conferencias del 16-17, Fanny Schkolnik se inclina por este último criterio. A partir de la experiencia con pacientes en los que se pone de manifiesto la indiscriminación con el otro, plantea que esto se vincula a una represión originaria que  junto a la desmentida y escisión del yo daría lugar a lo que califica como un modo de funcionamiento propio del narcisismo primario, que caracteriza la clínica de lo arcaico. Expresión, en el a posteriori, de esa represión originaria fallante coexistiendo con lo reprimido secundario. La incidencia de la pulsión de muerte y de lo ínter y transgeneracional hacen imprescindible entonces pensar el narcisismo también en relación a la segunda teoría pulsional y la segunda tópica.

Distintas perspectivas para abordar el narcisismo la llevan a subrayar su carácter polisémico y a la necesidad de precisar las características que asume en sus diferentes manifestaciones.

Respecto al encare psicopatológico del narcisismo, la autora considera tres destinos posibles:

  • La búsqueda del amor del objeto para ubicarse frente a él como yo ideal o proyectar el yo ideal en el objeto. La falla en la constitución psíquica se vincula a una carencia de investimento que sostenga la autoestima 
  • La retracción de la libido hacia el yo por la vivencia de un mundo externo amenazante debido a la  proyección del propio mundo interno, con vivencias de aniquilación y derrumbe. Predomina lo destructivo de  la pulsión de muerte por vínculos originarios intrusivos, violentos, desconcertantes, ominosos.
  • El establecimiento de vínculos fusionales con el objeto por una insuficiente discriminación yo-no yo. 

El primer destino es el del narcisismo secundario, propio de las neurosis, vinculado a la  conflictiva edípica y la angustia de castración.

El segundo es el de  la psicosis. El narcisismo, ligado a la pulsión de muerte, da lugar a carencias importantes a nivel de la identificación primaria y la clínica pone en evidencia angustias masivas de aniquilación.

El tercero, es el de las patologías narcisistas. Los vínculos duales indiscriminados enfrentan a los pacientes a angustias de separación-intrusión. No pueden estar con el otro ni sin él.

Pero fiel a su raigambre freudiana, la autora señala que esta división no es radical. “Las diversas modalidades del narcisismo no son completamente independientes entre sí. Siempre estarán vinculadas a carencias  del investimento del Yo cuyas manifestaciones a nivel de la clínica dependerán del predominio de lo libidinal o lo tanático en el contexto ínter. y trans subjetivo . .  .en  los momentos fundacionales del psiquismo”.[3]) Asimismo también es enfática al decir que si bien hay cambios indiscutibles en nuestra contemporaneidad, Narciso no desplazó a Edipo [4], pero es necesario tomar en cuenta que aún en las neurosis podemos encontrarnos con un narcisismo arcaico, que dificulta el procesamiento del Edipo y genera fallas en la simbolización.

El interés de Fanny Schkolnik en las psicosis, en el tratamiento de pacientes graves y en los aspectos de estancamiento en el análisis de las neurosis, la llevó a reflexionar sobre el narcisismo y sus aspectos tanáticos propios del funcionamiento arcaico. Pero aclara muy bien que lo arcaico no es lo originario, -que siempre será incognoscible-sino que pone de manifiesto fallas en la simbolización”[5] vinculadas a carencias de investimento libidinal que dan cuenta de una represión originaria fallante, que obliga a vínculos fusionales para buscar un continente que limite la desligazón pulsional.

Señala que: “En los fronterizos, las perversiones, los pacientes psicosomáticos y otros cuadros que se incluyen entre las llamadas patologías narcisistas,  el narcisismo arcaico juega un papel fundamental, dado que  se estructuran básicamente en torno a la desmentida de la alteridad, de  la castración y de la muerte. Aunque la escisión del yo les permite acercarse parcialmente a un funcionamiento más neurótico, no deja de ser una escisión fallante; en alguna medida lo arcaico no queda limitado sólo a un ámbito de la vida psíquica del sujeto”. [6] Esta fina reflexión de las distintas caras del narcisismo o de su polisemia, como ella señala, es imprescindible para la comprensión de la clínica contemporánea y las nuevas formas de la subjetividad que la cultura pone de manifiesto. Un narcisismo que nunca se independiza de la sexualidad, pero que toma en cuenta las fallas estructurales del yo y su incidencia en la constitución de un superyo sádico, así como en la presencia de una represión originaria fallante. Todo esto lleva a los pasajes al acto o al soma, así como a vínculos fusionales y angustias de intrusión- separación, estableciéndose identificaciones alienantes, con defensas del orden de la escisión, la desmentida y la identificación proyectiva masiva.

 

  • La simbolización en  el análisis

 

“Es un trabajo de cultura como el desecamiento del Zuiderzee”

Sigmund Freud 1933 [7]

Si planteamos que la preocupación de la autora está en la clínica y su intrincación teórica, el tema de la simbolización tiene necesariamente que ser central en su obra. Para ello hace un recorrido conceptual tratando de definir su manera de pensar dicho concepto, concebido de modo diverso por la comunidad psicoanalítica.

Fallas de simbolización, déficit simbólico, fallas del preconciente, carencia de representaciones, agujeros representacionales, falla en la función alfa, vacío psíquico, son diversas maneras de dar cuenta de una dificultad en la tarea clínica con muchos de los pacientes que consultan.

Pero Fanny Schkolnik comienza por estudiar en profundidad los planteos freudianos y se detiene particularmente en el concepto de representación, proveniente de otras disciplinas, lo que constituye un problema epistemológico.[8] En filosofía dicho concepto se utiliza para dar cuenta de la reproducción en la conciencia de percepciones presentes y pasadas y también para designar la imagen mediante la cual se conoce la cosa. Pero, ¿Cómo hacemos jugar este concepto en un aparato psíquico cuyo funcionamiento está esencialmente centrado en la noción de inconciente? ¿Será menos problemático sustituirlo por el de significante? Esto tampoco resuelve los problemas, ya que éste,  es un concepto derivado de la lingüística y da lugar a diversos malentendidos. [9]

Es así que la autora sigue sosteniendo el concepto de representación, apelando a la carta 52 de Freud[10], pero es enfática cuando plantea que “si bien nuestra práctica clínica nos lleva muchas veces a pensar en una carencia representacional, con una afirmación así nos alejamos de la dimensión propiamente psíquica para ubicarnos en un registro fenomenológico. Lo que suele calificarse como irrepresentable tendría que ver entonces, tal como yo lo entiendo, con una falla en las posibilidades de simbolización por dificultades de establecer a nivel del psiquismo las traducciones necesarias que permitan realizar los encadenamientos representacionales ·° que instauren un registro metafórico que  habilite la resignificación a través de la palabra.

Muestra así sus discrepancias con los planteos de C. y S. Botella [11] con respecto a lo irrepresentable, en donde lo traumático daría cuenta de un hueco o fractura, que no pudo convertir la vivencia en algo psíquico.

Para Fanny Schkolnik,  lo significativo del encuentro con el otro, tanto desde el punto de vista libidinal como destructivo, hace siempre marca psíquica, está de algún modo representado en el psiquismo, lo que no significa que el sujeto sea capaz de apropiárselo. Así toma la carta 52 de Freud y su distinción entre signo de percepción, representación cosa y representación palabra. Todas son marcas psíquicas, representaciones. Pero a la vez destaca la diferencia entre las marcas originarias que permanecen sepultadas y cumplen función de enigma, las marcas que hacen síntoma pero que no pueden ser engarzadas a palabra y se expresan con el lenguaje del acto y del soma, las representaciones  cosa que cayeron bajo la represión y las representaciones palabra.

Y lo importante para la analizabilidad es que el sujeto sea capaz de establecer cadenas representacionales. Esto implica un registro metafórico, un aparato psíquico marcado por la represión secundaria, en donde el conflicto se juega entre deseo y prohibición, en torno a los avatares del Edipo y la angustia de castración.

Simbolización, es entonces para la autora:  “el trabajo psíquico a partir  de las vivencias que se dan en el encuentro-desencuentro con el otro y que en base a los movimientos metáforo-metonímicos a nivel representacional configuran cadenas de representaciones mediante las cuales se constituye lo que podríamos concebir como una  verdadera malla que permite la circulación del afecto. Una malla siempre disponible para una permanente reestructuración y movilidad”[12].

Se apoya en Laplanche, para mantener su idea de distintos niveles de simbolización: En un primer nivel estarían las neurosis actuales, donde no habría cadena representacional sino un afecto que se liga a alguna representación de modo casi arbitrario, lo que dificulta acceder al conflicto.  En un segundo nivel estarían las fobias en donde  una representación  es sustituto de otra. Y otro nivel es el de la ligazón entre grupos de representaciones, que da lugar a las teorías sexuales infantiles y los complejos de Edipo y castración [13]

Pero no se detiene allí su reflexión, sino que articula estos niveles de simbolización con la pulsión de muerte, la función desobjetalizante del otro ominoso, que no permite la discriminación yo-no yo, generando una desinvestidura yoica que dificulta el procesamiento de las demandas pulsionales y de las exigencias del mundo exterior.

Su planteo teórico está vinculado a la necesidad de pensar cómo abordar en el escenario del análisis los aspectos escindidos y desmentidos de los pacientes que se manifiestan por actuaciones graves o por diversas expresiones somáticas. En ese sentido señala:

“En el proceso del análisis hay que tener en cuenta particularmente lo que no ha quedado inserto en cadenas representacionales de sentido,·° sabiendo que lo que nunca pudo ser traducido, ha dejado sin embargo marcas, huellas que hacen síntoma” [14]

Y estas fallas en el entramado significante, no están limitados a los pacientes graves y a las psicosis, sino que están presentes en todos los sujetos y pueden expresarse con fuerza en la escena analítica, que conmueve los anclajes defensivos y permite en ocasiones la rectificación con posterioridad del proceso represivo originario. Tal como lo planteaba Freud, se trata de la movilización de los fenómenos residuales[15], pero quitándole el lastre de su conceptualización biológica, intrapsíquica y constitucional. La autora insiste en el papel estructurante/desestructurante del otro, que es quien favorece o dificulta las posibilidades de simbolización y las capacidades traductivas del sujeto. [16]

Es desde el comienzo de sus desarrollos teórico-clínicos que Fanny Schkolnik se interesa por profundizar las fallas metafóricas que se presentan en el análisis. Como ya dijimos, en su primer trabajo público, se preocupa por distinguir la reminiscencia de la rememoración, [17] dando cuenta de esas memorias que no se evocan. También en la atención de un paciente psicótico hospitalizado investiga sobre qué lugar tiene el nombre de un sujeto. Y en su reflexión metapsicológica, se pregunta: ¿El nombre es representación de cosa o de palabra? Y se responde que no puede configurarse como representación palabra porque no remite a un concepto, pero tampoco es representación de cosa. Plantea entonces que serían representaciones especiales, encarnadas, que como significantes se articulan con deseos inconcientes. [18]

En un trabajo en colaboración a propósito de Schreber plantea que la primera tópica es insuficiente para pensar la psicosis y que es necesario remitirse a la identificación primaria pensada en el marco de la segunda tópica. Freud queda cuestionado en el sentido de si lo importante en la psicosis es una ruptura con el mundo exterior. Por que en tal caso, ¿qué implica mundo exterior? ¿No es acaso lo que está representado en el interior, por tanto lo que queda investido? También en este mismo trabajo  se jerarquiza la relación de la psicosis con la pulsión de muerte y las vivencias traumáticas vinculadas a la patología familiar.[19]

Esto creo que muestra cómo desde el comienzo, la autora trabaja las dificultades en la clínica, las situaciones de impasse, los problemas de analizabilidad, siempre buscando los conceptos teóricos y las reformulaciones que le permitan avances en la comprensión de la situación de análisis.

Para ella “Los acontecimientos, vivencias y angustias propios de la prehistoria del sujeto anteriores a que existiera la disponibilidad de la palabra, sufren habitualmente una elaboración psíquica que permitirá darles sentido en el a posteriori. Cuando en mayor o menor medida falla esa necesaria retranscripción propia del proceso metafórico de simbolización, los efectos de ese pasado que no pudo metabolizarse suficientemente, tenderán a repetirse fundamentalmente en el registro de los actos. [20]

Insiste siempre en que el trabajo de análisis requiere flexibilidad del analista y tolerancia para encontrar ese espacio interno imprescindible para el trabajo psíquico de simbolización.

 

  • El trabajo de análisis

Fanny Schkolnik se ha ocupado mucho de los distintos aspectos del método, así como de las diversas conceptualizaciones que existen en este sentido en la comunidad psicoanalítica. Se pregunta cómo dar cuenta de la experiencia de análisis  desde distintas teorías Y plantea, como hipótesis personal, la existencia de zonas de cruce °·con relación a los conceptos teóricos en los que se sostiene la práctica y a los pilares de la técnica. Hipótesis epistemológica que desarrolla y  transita en diversos  trabajos. [21]

  Considera fundamental  para el trabajo de análisis “la regla de abstinencia, esa forma peculiar de vínculo en la que, encuadre, transferencia e interpretación, se anudan para dar lugar a la neurosis de transferencia (en el paciente) y posibilitar la “otra escucha” (en el analista). [22] Pero señala que en un interjuego dialéctico con la abstinencia, está la trasgresión; ya que la propia tarea del análisis, -puesta en acto de los deseos inconscientes-, es en si misma transgresora. Dicha regla entonces, aunque imprescindible, no se cumple nunca en forma estricta y el análisis bascula siempre entre la transgresión y la abstinencia. “El análisis rígido, aséptico, no sólo no es el ideal sino que puede llegar a inmovilizar el proceso” (1987). Nos recuerda asimismo que con pacientes graves y con momentos del análisis de un neurótico es necesario hacer ciertas transgresiones a la abstinencia. Desde muy temprano plantea “los riesgos de ritualizar nuestra práctica”[23], admitiendo la necesidad de cambios en la técnica frente a lo singular de cada encuentro clínico.

Cuestiona asimismo el concepto de “neutralidad”, teniendo en cuenta el sentido que tiene  este término en español, así como el de  “indiferencia”  que surge del planteo freudiano. Y afirma que la idea de un observador neutral no se sostiene en el  análisis, pero también hay que tener en cuenta que lo central del método es la privación y frustración. Se requiere entonces un doble movimiento, pulsional y restrictivo, en el que el analista está particularmente implicado, “no está solamente requerido por la transferencia que proviene del paciente, sino también por la movilización que la situación analítica promueve en él” [24] Y dice más: “hay algo de lo pasional que tiene que jugarse  en el escenario analítico, manteniendo la situación asimétrica” [25]·°

Otro de los pilares centrales de la tarea práctica es la transferencia. La autora se ocupa de rastrear la obra freudiana al respecto y se plantea preguntas de orden epistemológico y metapsicológico:” ¿Existe continuidad entre las distintas formas de concebir la etiopatogenia de la transferencia que aparecen en distintos momentos en la obra de Freud o habría que pensar que se trata de explicaciones incompatibles?”.  Desde el punto de vista metapsicológico señala que en la propuesta freudiana acerca de la transferencia de intensidad de una representación a otra, al modo del sueño, no están incluidos los desarrollos posteriores en relación a la pulsión de muerte, el narcisismo, las identificaciones y/o la persona del analista. Esto da lugar a que en patologías que desbordan las fronteras de las neurosis no podríamos hablar de transferencia, en sentido freudiano estricto, dado que faltaría el resto libidinal aprontado del que habla Freud. [26]

Concibe la transferencia siguiendo los aportes de Laplanche: “Gracias al encuadre se reedita algo de la situación originaria” [27] y señala que no sólo se da  en el aquí y ahora con el analista sino que hay que considerar también las transferencias laterales. Por otra parte,  a su criterio, no se trata sólo  de repetición de lo vivido en los vínculos originarios. Hay que tener en cuenta que lo que “retorna ha sufrido necesariamente los efectos de desligazones y nuevas ligazones.” [28] Si bien se  actualiza el pasado en el análisis, también se crean las condiciones para reelaborar lo reprimido y escindido.  Y en eso radica  la capacidad transformacional del análisis.

Destaca asimismo el papel importante que tiene la transferencia negativa en los pacientes que desbordan las fronteras de la neurosis  y pone el acento en los efectos negativos de la transferencia. Las actuaciones auto y hetero destructivas obturan las posibilidades de análisis y obligan a veces a la suspensión del mismo. Sin embargo es necesario tomar en cuenta que: “estas actuaciones pueden llegar a ser imprescindibles para romper el circulo de la repetición, aunque en lo inmediato resulten riesgosas para el paciente y exijan un fuerte compromiso contratransferencial”.[29]  Es el analista quien podrá medir la continuidad del análisis, considerando los riesgos y dificultades que deben sortearse, así como la posibilidad de salir de la repetición mortífera con la transferencia negativa, admitiendo que en otros casos es la destructividad la que gana la batalla.

En su concepción de contratransferencia tiene en cuenta que el analista está afectado por la movilización pulsional que se produce en el escenario analítico, que incluye sus propios fantasmas y los restos transferenciales con sus propios analistas. También las teorías con las que se maneja forman parte del nivel preconciente de la contratransferencia. En este encare de la contratransferencia  sigue a autores que la consideran con un criterio amplio y  no sólo como objeto de proyección.

Con respecto a la interpretación, tiene también un concepto amplio de la misma señalandoque desde el punto de vista etimológico la interpretación se vincula a interrogación, interrupción e intersección”, [30]dando cuenta de un analista que interroga, interrumpe y corta el discurso del paciente. Pero esto no puede separarse –salvo en sentido descriptivo- de la tarea de construcción que debe realizar el analista, estableciendo ligazones respecto a los distintos tiempos, espacios y vínculos que se actualizan en transferencia.

Su concepción de interpretación es la de una labor realizada por paciente y analista, “que implica cambios en ambos participantes  e incluye, señalamientos, asociaciones, preguntas, hipótesis y construcciones  del analista que surgen a partir  del  entrecruzamiento a nivel representacional y afectivo que se da en  el análisis y que constituye un verdadero trabajo de simbolización entre dos. °·  No se trata  de develar sentidos inconcientes sino de facilitar la comunicación del paciente con lo desconocido de sí, provocando un movimiento interno favorecido por la  transferencia y la situación analítica en su conjunto. Las interpretaciones tienen que ser consideradas más por sus efectos que por sus propias características, °· dado que no podemos establecer una relación directa entre ellas y el cambio psíquico”. [31]

Respecto a las interpretaciones directas de la transferencia, insiste en plantear que son pertinentes cuando se convierten en obstáculo, si son forzadas no promueven la simbolización y aún más, el exceso de interpretación transferencial corre el riesgo de idealización y dependencia extrema del paciente con el analista, dificultando el cambio psíquico.

En suma, respecto al método, la autora considera que existe una sola práctica que se sostiene en pilares fundamentales y que permite modificaciones técnicas sin que quede desnaturalizado el instrumento del análisis.

A nivel de la teoría, estos pilares son: el concepto de inconciente, que mantiene toda su vigencia, la sexualidad y el conflicto psíquico. Y con respecto al método, destaca: el encuadre, la abstinencia, la asociación libre, la atención flotante, la transferencia, la contratransferencia y la interpretación. El encuadre, con criterios flexibles, con su doble función de liberar y poner límites favoreciendo la circulación de afectos,  deseos y fantasías. La abstinencia, en tanto facilita la asimetría necesaria para que el paciente se acerque a lo desconocido de sí. La asociación libre, distinguiendo la que es útil para el análisis, de la irrupción masiva de lo pulsional que exige un importante trabajo con la contratransferencia para su domeñamiento. La atención flotante, que requiere que el analista se acerque en la medida de lo posible a su propio inconciente, en una regresión tópica limitada. La transferencia, encuentro con ese otro nuevo significativo que abre a la posibilidad de la reelaboración y simbolización. La contratransferencia y la interpretación, ambas en sentido amplio, como ya consignamos.

No podríamos terminar este trabajo sin distinguir dos aportes fundamentales, estudiados por la autora para pensar la práctica, que tuvieron constantes desarrollos y reformulaciones en su obra. Su planteo respecto de la desmentida de la alteridad y su reflexión sobre las neurosis con predominio de vínculos duales, edípicos o arcaicos.

Es en 1991 cuando la autora, en un trabajo en colaboración sobre los pacientes fronterizos, plantea  la escisión del yo y la desmentida de la alteridad. ° Y diferencia la idea freudiana planteada en el fetichismo, -vinculada a la desmentida de la castración- de otra desmentida, más precoz, que compromete la constitución del yo y da lugar a alteraciones en la identificación primaria. [32]

Como ya mencionamos, esta desmentida, propia de un narcisismo arcaico, está vinculada al  riesgo de derrumbe,  amenaza de sucumbir a la propia destructividad. Da cuenta de carencias de investimento libidinal, lo que hace que el vínculo con el otro sea fusional e indiscriminado. Estos pacientes desmienten la alteridad, la existencia del otro, y al mismo tiempo establecen permanentes rupturas violentas para escapar de las  angustias de intrusión y la confusión que se les genera [33]

El otro aporte con importantes consecuencias clínicas lo constituye la investigación de lo arcaico en la neurosis.  Considera que muchos de los planteos psicopatológicos para dar cuenta de las nuevas formas de la subjetividad, vinculadas a los cambios en la sociedad y la cultura, tienden a desestimar la complejidad que encierra la propia noción de neurosis. En este sentido, la autora entiende que es necesario precisar qué concepción se maneja respecto al  narcisismo, la sexualidad y el Edipo, siempre vinculándolos a la importancia del otro en la estructuración psíquica y tomando en cuenta el contexto social y cultural   en el cual se constituye el sujeto.

“El Edipo siempre está en juego en la estructuración psíquica, y sufre las vicisitudes de las complejas redes del entramado familiar que alcanzan lo inter  y transgeneracional.  El conflicto vinculado al deseo incestuoso resignifica siempre, en mayor o menor grado, un conflicto con la alteridad propio de la situación dual de los orígenes. Ya no se puede sostener que la problemática edípica es fruto de un proceso esencialmente intrapsíquico como consecuencia del conflicto entre el deseo sexual y la prohibición. Los padres o quienes los representen, estarán siempre presentes desde el comienzo con sus deseos y mensajes inconscientes”[34]

Narciso y Edipo están siempre anudados en un complejo interjuego, lo que permite considerar que las neurosis también pueden ser graves, no sólo por el sufrimiento que generan sino por las dificultades para lograr cambios en el análisis.

“Y es en los casos en  que se presentan trabas importantes para lograr el procesamiento de esos aspectos vinculados a fallas primarias que dan lugar a lo arcaico cuando suelen plantearse más dudas en el diagnóstico. ¿Estamos en las fronteras de la neurosis o ya las traspasamos? Será en el tránsito del trabajo con el paciente que iremos definiendo el territorio en el cual nos movemos”.

La autora entiende que es importante establecer una diferenciación entre el vínculo dual que se da en el marco edípico, que  Freud caracterizó como complejo materno o vínculo pre-edípico, del que ella llama, vínculo dual arcaico.

“En el caso de lo dual arcaico, predomina la desmentida de la alteridad y la indiscriminación se vincula a fallas que remiten a la identificación primaria y la constitución del Yo. El paciente está ligado al otro por un lazo que tiene el carácter de lo fusional dado que lo sostiene en su posibilidad de ser. Es su identidad a nivel de ser que está en juego. La paradoja es que siente que no existe sin el otro pero, a la vez, tampoco existe en esa unión fusional con él. Lo tanático esta en juego permanentemente en ese vínculo ambivalente”. [35]

“En el caso de lo dual propio de la fuerte incidencia del complejo materno en el Edipo,  se destaca el deseo incestuoso libidinal con el otro primordial, que incidirá  en la tramitación de la conflictiva edípica, en tanto suele  reeditarse en los otros vínculos afectando también las identificaciones secundarias”.

Lo que transcribo creo que da cuenta de la profundidad de la reflexión que marcamos en el inicio de este capítulo. No hay análisis sin intrincación teórica y Fanny Schkolnik sigue insistiendo que es necesario llevar a cabo “replanteos permanentes en teoría y clínica, porque el análisis es algo vivo y abierto, alejado de las certezas [36] toma en cuenta los importantes cambios culturales, que hacen a necesarios cambios en la técnica y en algunas teorizaciones, pero ello no implica dejar de lado los postulados centrales, propuestos por Freud y que ella se ocupa de consignar.

[1] Schkolnik, F. 1993 Polisemia del narcisismo RUP Nº 77

[2] R.Bernardi y ot. 1982 Ritmos y sincronías en la relación temprana madre-hijo. RUP Nº 61 Montevideo

[3] Schkolnik, F. 1993 Ob. Cit. RUP Nº 77

[4] Schkolnik, F. 1993 ¿Narciso desplazó a Edipo?  Publicación Jornadas APU. MONTEVIDEO

[5] Schkolnik, F.. 2003 Transferencia negativa y narcisismo. RUP 97 Montevideo

[6] Ídem  2007 El trabajo de simbolización, el otro y la subjetivación. RUP 104 Montevideo

[7] Freud, S. 1933 Nuevas conferencias. Conf Nº 31 La descomposición de la personalidad psíquica. Volumen XXII Amorrortu. Buenos Aires

[8] Schkolnik, F. 1998. Representación, resignificación y simbolización. Revista de Psicoanálisis Editada por la  Asociación Psicoanalítica Argentina Número Especial Internacional 1998-1999

[9] Schkolnik, F.  2007 El trabajo de simbolización, el otro y la subjetivación. RUP 104 Montevideo

[10] Freud, S.  1896. Carta 52 de Freud a Fliess. Tomo I Amorrortu Buenos Aires

  • ° El subrayado es mío. S.G.

[11] Schkolnik, F. 2005. Efectos de lo traumático en la subjetivación. RUP Nº 100 Montevideo

[12] 2007 RUP 104  ob. citada

[13] 2005 ob. Cit.

  • ° Subrayado mío SG

[14] 2005 id.

[15] Freud, S. 1937 Análisis terminable e interminable Volumen XXIII Amorrortu Buenos Aires

[16] Schkolnik, F. 2000 Los fenómenos residuales y la represión originaria. Presentado en Congreso y Symposium APA y publicado en RUP Nº 94 2001 Montevideo

[17] Schkolnik, F. “La historia de Juan o de la reminiscencia a la rememoración”. Suplemento de la RUP, Nº. 28, 1978.

[18] Schkolnik, F. 1983. La importancia del mito en la vida de Orestes. Temas Nº 1 APU

[19] Gil, D. y ot 1982. Algunas reflexiones a propósito del yo en Schreber. Jornadas APU 1982

[20] Schkolnik, F. 1995 Lo arcaico en la neurosis. Publicación IX  Jornadas APU

  • °· Subrayado mío SG

[21] Schkolnik, F. 1986 Acerca del concepto de curación RUP Nº 64 Montevideo.

[22] Ídem 1987. Abstinencia y transgresión RUP Nº 65. Montevideo

[23] Bernardi, R y ot. 1982 Psicoanálisis y psicoterapia. XIV Congreso de América Latina.

[24] F.S. 1999 Neutralidad o abstinencia. RUP Nº 89 Montevideo

[25] F.S. 1998 La teoría de la seducción generalizada y la práctica. RUP Nº 87 Montevideo

  • ° Subrayado mío SG

[26] Schkolnik, F. 1989 Acerca de la concepción freudiana de la transferencia. Revista Temas Nº 11 APU Montevideo

[27] F.S. 2008 ¿Una práctica psicoanalítica o varias? RUP Nº 106 Montevideo

[28] F.S. 2010 Desafíos del Psicoanálisis contemporáneo. RUP N º110 Montevideo

[29] Ídem 2003 Transferencia negativa y narcisismo. RUP Nº 97 Montevideo

[30] Ídem 2007. El trabajo de simbolización en análisis. RUP Nº104

  • °· Los subrayados son míos. SG
  • °· Subrayados míos SG

[31] Ídem Cambios en la cultura y el psicoanálisis: Nuestra contemporaneidad nos interroga.  RUP Nº110 Montevideo

  • ° Subrayado mío. S.G.

[32] F. Schkolnik y ot. 1991. El dilema del paciente narcisista-fronterizo. Entre la desmentida y la discriminación. RUP Nº 74 Montevideo

[33] Schkolnik, F. 2003 Transferencia negativa y narcisismo. RUP Nº 97 Montevideo.

[34] Lo arcaico en las neurosis Reformulación 2011

[35] Schkolnik, F. La clínica psicoanalítica en el contexto de cambio. 2010. RUP Nº 111 Montevideo

Reflexiones acerca de la obra de Fanny Schkolnik

Los trabajos de la autora han formado parte importante de mi trayecto como  analista, creo que la selección del capítulo anterior da cuenta de ello.

Lo que me parece central de sus aportes, ha sido su inclaudicable posicionamiento como analista. Y ese posicionamiento está basado en una fina lectura de Freud y una preocupación por la clínica, en donde sus pacientes y supervisandos, la obligan a revisitar su bagaje teórico. Pero su preocupación no es “aggiornarse”, su interés es dar cuenta desde la revisión teórica de los problemas que encuentra en la práctica.

Ni clínica sin teoría que acompañe pero no sature la escucha, ni teoría sin clínica, pero además esa teoría no por firme deja de ser provisoria. La teoría por más ajustada, cuidadosa y afinada que sea nunca va a dar cuenta de la complejidad de lo humano, siempre será una asíntota revisable y cambiable y según yo lo entiendo esa ha sido una característica en la autora. Como expresa Sándor Márai: “La realidad es mucho más sorprendente, la fuerza de su imaginación es mucho más rica y mágica que cualquier situación humana que el hombre pueda concebir dentro de los límites de su propia imaginación” [1]

¿Cuáles son sus principales referentes teóricos? Como dijimos parte siempre de Freud, pero se ve profundamente influida por el psicoanálisis francés post lacaniano y en particular por Laplanche. Pero no ha sido impedimento para que estudiara en profundidad la obra de Ch. Bollas, interesada por los planteos de objeto transformacional, así como la de Lacan,  Winnicott, Green, Rosolato, Pontalis y Roussillon, entre otros, preocupada por los avatares del narcisismo, la conceptualización de la pulsión de muerte, el masoquismo y el lugar del objeto en la cura. También se ha nutrido, del psicoanálisis latinoamericano, así los textos de los Baranger, Racker, Garbarino, Marucco, Luisa de Urtubey, Daniel Gil, por señalar sólo algunos.

Y nuestra autora, que como quedó consignado en el capítulo anterior, teorizó sobre la existencia de las “zonas de cruce” teórico-clínicas, es en su propia  producción que   da cuenta de ello, porque pone énfasis en la pulsión y la sexualidad, pero también en la relación con el objeto. Y se detiene en los avatares de ese vínculo, pero no para hacer énfasis en lo intersubjetivo, sino en las marcas libidinales y agresivas que el otro deja en la carne psíquica del infans.

Sigue a Laplanche en cuanto a la situación antropológica fundamental de la asimetría adulto-niño. Un adulto con un inconciente sexual y un infans que no tiene inconciente, sino que éste es fundado, así como la pulsión, por las marcas psíquicas, implantadas o intromisionantes,  que deja ese otro seductor.

Marcas, que para la autora son representaciones y serán pasibles o no de traducción/represión. El destino de esas marcas, las posibilidades traductivas dependerán del encuentro con el otro. °·En este sentido abre también una posibilidad de que esas marcas, que no pueden adquirir sentido, lleguen a tener en el encuentro transferencial una posibilidad de traducción, desde el momento en que  hacen síntoma.

Respecto al inconciente y sus contenidos, también toma la concepción de Laplanche de que lo reprimido son los significantes designificados.  Es decir que  no hay textos en el inconciente. Esto implica considerar que Edipo y castración, Narciso y sus vulnerabilidades, forman parte del yo. Aquí surgen una infinidad de problemas. ¿Acaso no hay aspectos del Edipo que cayeron bajo la represión? ¿Cómo pensar deseos incestuosos, aspectos del odio y de la ambivalencia con respecto a las figuras originarias, aspectos del complejo materno con sus deseos de completud, así como de  fusión y mociones homosexuales, que fueron observables en la infancia y se reprimieron por la prohibición en juego? ¿Están completamente designficados en el inconciente? Es una pregunta que nos tenemos que hacer.

Estas distintas posibilidades traductivas hacen a posibilidades o no de simbolización. Para Fanny Schkolnik la simbolización requiere el establecimiento de cadenas representacionales,·° O sea, una represión secundaria suficiente y aún más, puede haber fallas en la simbolización aún cuando esas cadenas de sentido estén establecidas. Así  pasa con el síntoma neurótico o la reminiscencia en lugar del recuerdo. Sin duda que esa falla simbólica va a ser muy diferente, cuando el conflicto se despliega en torno al Edipo y la castración, en donde se juega el deseo y la prohibición, que cuando es necesario recurrir a la desmentida y la escisión y cuando las fallas en la represión originaria dan cuenta de carencias del preconciente y del encadenamiento significante.

El modo en que se concibe la simbolización es motivo de debate en el  psicoanálisis actual  y son muchos los autores que tienen concepciones distintas al respecto.

Para unos toda marca psíquica es signo, por tanto lenguaje y entonces la simbolización está de entrada. Podríamos decir, simplificando, que la alternativa del aparato psíquico en este caso es simbolización/forclusión. El infans cae en un universo simbólico marcado por el Otro, que desde antes de la concepción lo atraviesa con su deseo, pero eso implica considerar que entra en un mundo de lenguaje y por tanto simbólico. A mi entender así es la concepción lacaniana y los desarrollos en nuestro medio de Myrta Casas [2] están en ese orden.

En el otro extremo, hay quienes piensan que en las neurosis hay simbolización plena y que los síntomas sufren los avatares del deseo y la prohibición a través de lo reprimido, pero están significados, simbolizados a nivel inconciente. Y en otras patologías como los fronterizos o psicosomáticos por ejemplo, lo que se evidencia es una ausencia de representación,  un vacío representacional. O sea que habría una falla en la inscripción. Algo no se inscribe y queda el agujero, trauma, desgarre psíquico que lleva a los actos o a la expresión somática.

Yo concuerdo con la  autora que es difícil de comprender como esos agujeros psíquicos que hacen síntoma, actuaciones graves, vínculos patológicos, adicciones, etc. no tengan alguna forma de representatividad en el aparato psíquico. Es más, podemos ver en el trabajo de análisis que en ocasiones es posible historizar esos actos y para ello nos valemos del establecimiento de un vínculo fuertemente comprometido en la transferencia y también de los retazos, de los signos que el otro dejó y que tratamos de reconstruir, estableciendo puentes que permitan zafar de la repetición.

También creo que los esfuerzos de Fanny Schkolnik por trabajar con esos aspectos arcaicos, incluye la aceptación de que las formas en que el infans es marcado por el otro auxiliador y las posibilidades de transformar esas marcas, constituyen algo profundamente enigmático. La combinación de factores, constitucionales, hereditarios, las formas del encuentro con el adulto, las posibilidades transformacionales del sujeto, los avatares de nuevos encuentros positivos o negativos a lo largo de la vida, dan cuenta de situaciones que nos sorprenden muchas veces. ¿Cómo, con qué, este paciente tan dañado ha podido lograr lo que alcanzó? ¿Por qué este otro tiene tan poca tolerancia a la frustración o se daña de este modo?

A veces hay que aceptar que no tenemos respuestas.

Las posturas de Laplanche, de Roussillon, de Fanny Schkolnik en este caso, tienen un tipo de riesgo, no estoy diciendo que ellos así lo configuren, pero a veces se ve en la aplicación clínica una cierta idea de que todo puede ser posible, o que recuperamos los significantes enigmáticos, o los signos de percepción, o lo sepultado bajo represión primaria. Insisto en que no son ellos quienes lo plantean. Esto también se ve con otras teorías, que si no se toman en cuenta que toda marca psíquica tiene alguna forma de transcripción y que además todas se ven tocadas por las etapas y por las situaciones que vive el sujeto, podemos caer en una afán traductivo y en una postura omnipotente de cura.

Otro problema que podemos consignar es la conceptualización de lo arcaico. Fanny nos dice que: “El funcionamiento que catalogamos como arcaico no es lo originario, -que siempre será incognoscible- sino porque se ponen de manifiesto  fallas de la simbolización que nos permite inferir carencias en los momentos iniciales de la estructuración psíquica”. [3] Pero si las formas de lo arcaico, ya sea que se  expresen a través de fallas simbólicas,  por las actuaciones graves, por las dificultades de analizabilidad,  por un narcisismo patológico,  que dan cuenta de fallas estructurales en la constitución del yo y del preconciente, si tienen su punto de anclaje en las fallas de los objetos originarios, en los aspectos intromisionantes, violentos e intensamente erotizados de ese otro de los orígenes, también tenemos que admitir que no es sencillo establecer la distinción entre lo arcaico y lo originario sepultado, porque además no sabemos, cuales de esos elementos más o menos “sepultados” son pasibles de transcripción -¿en el análisis? ¿en la vida?-y en general  ni siquiera como han sido transcriptos y si lo fueron. Sólo en el análisis podemos consignar que se detuvo la actuación, que la destructividad no se impone y podemos conjeturar que algo pasó a integrar la subjetividad y el paciente salió de la repetición mortífera. ¿Pero a qué se debe? ¿Podemos asegurar que se resignificó algo que estaba suelto y se integró en una cadena significante? ¿Será un efecto de transferencia? ¿O sería algo reprimido, que estaba conjugado con identificaciones que parecían inamovibles pero no lo fueron?

Sólo podemos plantear hipótesis e interrogantes al respecto.

Otro problema de sus aportes en que creo que vale la pena detenerse, es en la articulación de la segunda tópica y en particular con el lugar del yo.

La postura de la autora como dijimos implica distinguir lo inconciente reprimido,  de lo escindido y el trabajo de análisis implica en todos los casos: “buscar establecer contacto con lo inconciente a través de un trabajo de simbolización que permita procesar vivencias coaguladas” [4] Señala que “es necesario fortalecer al yo, hacerlo más independiente del superyó, ensanchar su campo de percepción y ampliar su organización de modo que pueda apropiarse de nuevos fragmentos del Ello” (2008). Esta postura respecto al yo, no implica adherir a la psicología del yo, sino que es consistente con su postura respecto a los contenidos del yo, que permanecen inconcientes y generan defensas inadecuadas así como diversos actos.

La desmentida de la alteridad que constituye como dijimos, un aporte central de su recorrido, da cuenta de una escisión del yo, que mantiene dos posturas incomunicas entre sí, generadoras de diversos trastornos y síntomas, determinantes de pasajes al acto y que dan cuenta de las formas arcaicas de relación, debido a una represión originaria fallante, y a la persistencia de un narcisismo originario, que dificulta el establecimiento de vínculos discriminados y de posibilidades de subjetivación e historización.

En esto consiste lo que Fanny Schkolnik denomina la clínica de lo arcaico: “clínica de los fenómenos residuales, caracterizada por las actuaciones, la intolerancia a la frustración, la tendencia a establecer vínculos duales fusionales, las manifestaciones arcaicas de la sexualidad y la agresividad  frecuentemente orientada al masoquismo” [5] El conflicto en estos casos es entre la necesidad de fusión, de indiscriminación con el otro y la imperiosa necesidad de soltarse de ese vínculo esclavizante. Estamos en el orden del ser, no del tener.

Distingue este funcionamiento del neurótico, en donde: “lo fallante está en la represión secundaria y las manifestaciones a nivel de la clínica responden al retorno de lo reprimido. La sexualidad marcada por los deseos incestuosos propios del Edipo que entran en conflicto con la prohibición. El narcisismo secundario está centrado en las aspiraciones de completad del narcisismo fálico”. 41 El conflicto aquí se despliega en torno a la conflictiva edípica, entre deseo y prohibición.

Vale la pena detenernos en la concepción de desmentida de la autora. Sabemos que Freud establece el concepto vinculado al fetichismo, en donde lo que se juega es la desmentida de la falta, que da lugar a lo perverso, Freud después menciona la desmentida de la muerte, pero creo que es importante destacar que para Fanny Schkolnik son los planteos de Rosolato[6] “los que más se acercan a dar cuenta de las características de la desmentida en patologías graves que desbordan el ámbito de las neurosis. Para él,  la desmentida implica la percepción de una realidad intolerable, que no se admite y se actúa desconociéndola. Y agrega que es un mecanismo de defensa que compromete significantes no verbales, como son los que denomina significantes de demarcación”  [7]Agrego: significantes no verbales y totalmente inconcientes.

Importa destacar que la desmentida se asocia en general a desmentida de una falta, a mi entender aún Freud cuando amplía el concepto y lo lleva a la desmentida de la muerte, lo que está en juego es siempre desmentir la falta. Fanny plantea que también puede darse una desmentida de la presencia del otro, cuando éste tiene  el carácter de ominoso e intrusivo. En esas situaciones suele darse una desmentida de la alteridad, borrándolo como otro,  para escapar de lo persecutorio de ése que lo desconoce como sujeto. Pero es una defensa condenada al fracaso y se instaura también  la violencia, tanto en el sentido de auto como de  heteroagresión.

Algo en lo que no nos detuvimos pero es evidente que para el pensamiento de la autora es capital, tiene que ver con  la trasmisión de lo transgeneracional, al respecto considera que se abrieron caminos nuevos para la comprensión de lo no simbolizado y se apoya en los desarrollos de  N. Abraham  y M. Torok [8]  con la teoría del fantasma (fantôme), basada en la idea de que el individuo es un grupo interiorizado cuya psique está sometida a la prueba de las generaciones. Los deseos del otro originario no  corresponden solamente a lo vivenciado en su  historia individual, sino que también remiten a lo inter y lo transgeneracional. De acuerdo con esta concepción del psiquismo, la vida psíquica de cada individuo se construye en interacción con la de sus allegados, marcada por los objetos internos de sus padres y, a través de ellos, de sus ascendientes. Estos planteos nos llevan a valorar particularmente la incidencia en el sujeto, tanto de  los acontecimientos históricos  de la propia  familia como  de la sociedad en la que está inmerso. Diversos autores  se refieren a los traumas no procesados, que se trasmiten a través de las generaciones constituyendo identificaciones alienantes”. .[9]

Al respecto vale la pena señalar la importancia que le da Fanny Schkolnik a lo histórico, a los acontecimientos, siempre como marcas transformadas en función de las posibilidades mayores o menores de traducción del sujeto, pero sí fechables, históricas, dando cuenta de su posicionamiento respecto del realismo del inconciente.

Estas marcas pueden configurarse como indecibles (algo sobre lo que no se puede hablar) o innombrables para la generación siguiente,  o impensables para la otra, como lo plantea Tisseron, [10] pero en todos los casos producirán efectos en la estructuración psíquica del sujeto en ciernes, expresándose en actos e imágenes bizarras

Un último aspecto que creo es necesario abordar sobre el pensamiento de la autora tiene que ver con sus desarrollos sobre las condiciones de analizabilidad, que en realidad es una de las preocupaciones que atraviesa toda su obra. Comienza señalando que en el escenario del análisis hay que considerar la existencia de dos lógicas: la lógica propia del inconciente y la lógica del registro preconciente-conciente, son éstos los cimientos en los que se sostiene la cura.

Plantea conceptos que a mi entender es necesario que nos lo planteemos todos los analistas como interrogantes: ¿Cuál es nuestra concepción del análisis? ¿Cuáles entendemos como condiciones de analizabilidad de nuestros pacientes? ¿Cuáles son nuestros criterios acerca de la cura? ¿Cuáles los indicadores de fin de análisis y de posibilidades de autoanálisis, finalizado el mismo?

Afirma: “Las condiciones que un sujeto pueda tener  para el análisis pasan  por la posibilidad  de enfrentarse a  las oscuridades con las que se encuentra respecto de si mismo, movido por el deseo sostenido de encontrar sentidos posibles que le permitan tolerar en alguna medida ese desconocimiento de sí”.

“El  pensamiento analítico no se crea en el análisis sino que se despliega en esa experiencia  por efecto de la transferencia, dado que en última instancia tiene que ver  con la estructuración psíquica. Alguien sin esas condiciones básicas tendrá dificultades serias para transitar un proceso de análisis” [11]

Es  condición fundamental una estructuración psíquica que diferencie el yo del no yo, lo que depende en gran medida de la intrincación pulsional. Desde su concepción es con la represión originaria, que se establecen los primeros esbozos del yo y se va creando el ámbito de lo inconciente, pero también de la posibilidad de constituirse como otro.

Es necesario esta diferenciación yo-no yo, para que el sujeto pueda disponer de un espacio psíquico propio para tramitar lo desconocido de si, los enigmas que los mensajes del otro, dejan en su carne psíquica. Enigmas que promueven trabajo y dolor psíquicos, pero que abren a las posibilidades de procesamiento, de guiones, tales como las fantasías originarias y las teorías sexuales infantiles, que son textos que buscan poner dique a la angustia de lo desconocido y al dolor.

Respecto del dolor Fanny señala lo planteado por Freud en Inhibición. síntoma y angustia, [12] acerca de que el dolor responde a una pérdida de objeto real o fantásmático, diferenciándolo de la angustia que es amenaza de pérdida. De esto se trata en éstos inicios de la estructuración, tener un sostén suficiente, una presencia libidinal y que a su vez, también marque las diferencias, para que se pueda ir procesando el dolor de la pérdida. Cuando el dolor inunda el aparato, cuando las angustias de derrumbe son predominantes, se hace muy difícil establecer las condiciones de analizabilidad.

Así señala Fanny como condición necesaria: “Enfrentarse a las pérdidas o las carencias sin obturarlas  rápidamente con sustituciones o desconocerlas mediante la desmentida constituye una condición fundamental  para el análisis. Dicho enfrentamiento implica un compromiso emocional importante que conmueve fuertemente al sujeto. [13] A esto se refiere Pontalis[14] al plantear  que el dolor está en los confines del cuerpo y la psiquis, de la vida y  la muerte. Y termina el último capítulo de su texto diciendo que “un analista que ignora su propio dolor psíquico no tiene ninguna posibilidad de ser analista, así como el que  ignora el placer- psíquico y físico – no  tiene chance de continuar siéndolo”.

Creo que lo consignado puede dar cuenta de la importancia del pensamiento de la autora y de sus preocupaciones por el análisis que incluye las teorías que lo sustentan y como modo de cierre, que es apertura a nuevos interrogantes, como ella se lo ha propuesto siempre, creo justo volver a insistir en el esfuerzo que ha hecho a lo largo de su trayectoria en transmitir conceptos complejos con una búsqueda permanente de clarificación de los mismos, a pesar de que eso no siempre es verdaderamente valorado, en este sentido vayan estas irónicas palabras de Umberto Eco: Para pasar a la historia para durar, hay que ser oscuros. Heráclito ya lo sabía. . . “[15]

Ojalá que el eminente semiólogo se equivoque.

[1] Sándor Márai. 2007 La hermana. Publicaciones Salamandra. Barcelona España

  • °· Subrayado mío SG
  • ° IDEM SG

[2] Myrta Casas de Pereda 1999 En el camino de la simbolización. Paidós. Buenos Aires

También   2007. Sujeto en escena: el significante psicoanalítico. Isadora. Montevideo

[3] Schkolnik, F.. 2003 Transferencia negativa y narcisismo. RUP 97 Montevideo

[4]  Schkolnik F. 2008. ¿Una práctica psicoanalítica o varias?  RUP Nº 106 Montevideo

[5] Ob. Cit. 2007. El trabajo de simbolización…

[6] Rosolato, Guy y ot. 1991 Lo negativo. Figuras y modalidades. Amorrortu. Buenos aires Argentina

[7] Ob. Cit. 2005. Efectos de lo traumático…RUP Nº 100

[8] N. Abraham y M. Torok 1987 “L´écorce et les noyaux”. Paris, Flammarion

[9] Ob. Cit. Ob. Cit. 2005. Efectos de lo traumático…RUP Nº 100

[10]  Tisseron, S. 1997 “El psicoanálisis ante la prueba de las generaciones”. En: El psiquismo ante la prueba de las generaciones. Amorrortu, Buenos Aires

[11]  Sckolonik, F. 2003 Pensamiento analítico. Entre el enigma y el dolor psíquico. Presentado en SYMPOSIO APA BUENOS AIRES

[12] Freud, S. 1926 Inhibición, síntoma y angustia. Tomo 20 Amorrortu Buenos Aires

[13] F.S. El pensamiento analítico. Entre el enigma y el dolor psíquico. Trabajo presentado en APA Buenos Aires. Symposio 2003

[14] Pontalis, J.B. 1978 Entre el sueño y el dolor. Editorial Sudamericana Buenos Aires

[15] Eco, U.  y ot.  2010 Nadie acabará con los libros. Editorial Lumen. Barcelona, España

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Schkolnik, Fanny.

El perfil psicopatólogico en el fin de milenio [ audiocinta ]

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Bollas, Christopher; Schkolnik, Fanny; Svarcas, Manuel.

Panel; “La sombra del objeto”.

En: Bollas, Christopher.Visita de Cristopher Bollas. Montevideo, Asociación Psicoanalítica del Uruguay, 1993. p.p. 1-12.

 

Gratadoux, Enrique; Schkolnik, Fanny; Vares, Alfredo; Kachinovsky, Carlos

La terapia psicoanalítica [ audiocinta ]

Presentado en: Ciclo de Conferencias: A ochenta años de las ‘ Conferencias de Introducción al Psicoanálisis ‘ de Sigmund Freud, Montevideo, 09, 1997

 

Schkolnik, Fanny; Svarcas, Manuel

Presentación de un material clínico de la Clínica Psiquiátrica del Hospital de Clínicas audiocinta Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay; 1995

 

Caorsi, Carlos E.; Schkolnik, Fanny

Coexistencia de modelos teóricos en psicoanálisis

En: Asociación Psicoanalítica del Uruguay; Grupo de Epistemología y Psicoanálisis.Modelos en psicoanálisis. Montevideo, Asociación Psicoanalítica del Uruguay, 1990. p.p. 23-30.

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Schkolnik, Fanny.

Transferencia negativa y narcisismo

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Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

García Castiñeiras, Javier; Schkolnik, Fanny; Uriarte, Clara

Agresividad y transferencia negativa / Panel / ( Audiocinta )

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

Asociación Psicoanalítica del Uruguay; *.Comisión de Enseñanza; *.Comisión Científica*.

Una articulación problemática; metapsicología y práctica clínica

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay; 2001

 

Schkolnik, Fanny

Los fenómenos residuales y la represión originaria

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 94 : p. 48-58, 2001. . Presentado en: Symposium, no.38: Análisis Terminable e Interminable en el año 2000, Buenos Aires, 2000.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Veríssimo de Posadas, Laura; Barbeito, Luis; Ginés, Ángel; Schkolnik, Fanny

Vulnerabilidad y cambio psíquico; desde las neurociencias, la psiquiatría dinámica y el psicoanálisis / Mesa redonda / ( Audiocinta )

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay; 2001

Presentado en: Congreso de Psicoanálisis, no.2: El Cuerpo en Psicoanálisis; Diálogos con la Biología y la Cultura, Montevideo, 05 10-12, 2002

 

Schkolnik, Fanny

María Isabel Siquier.

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 93 : p. 175, 2001

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

La pulsión de muerte; estructurante o amenaza para el psiquismo

Presentado en: Jornadas Internas: Pulsión de Muerte, Montevideo, 08 10-11, 2001

 

Schkolnik, Fanny

Comentario sobre el artículo de Norberto C. Marucco

“El placer en la fantasía y en la realidad”

Revista de Psicoanálisis ; tomo 57, n.1 : p. 27-30, 2000. .

Asociación Psicoanalítica Argentina

 

Schkolnik, Fanny

Representación, resignificación y simbolización

Revista de Psicoanálisis. Número Especial Internacional ; n. especial internacional 6 : p. 301-326, 1998

Asociación Psicoanalítica Argentina

 

Porras de Rodríguez, Luz; Schkolnik, Fanny; Uriarte, Clara

El lugar de la interpretación en la práctica psicoanalítica actual ( Audiocinta )

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay; 2001

 

Schkolnik, Fanny

Depresión y duelo desde la perspectiva psicoanalítica

Presentado en: Congreso de Psicoanálisis, no.1, Presentado en: Jornadas Científicas, no.11: Los duelos y sus destinos; depresiones hoy, Montevideo, 05 26-28, 2000

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Casarotti, Humberto; Schkolnik, Fanny

Encuentro psiquiátrico-psicoanalítico ( Audiocinta )

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Kachinovsky, Carlos; Schkolnik, Fanny

Entrevista con César Botella

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 90 : p. 227-242, 1999.

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

¿Neutralidad o abstinencia?

Revista Uruguaya de Psicoanálisis; n. 89 : p. 68-81, 1999

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Gil, Daniel; Schkolnik, Fanny

Algunas reflexiones a propósito del yo en Schreber

Presentado en: Jornadas sobre el Yo, Montevideo, 11  1982

 

Gil, Daniel; Gómez Mango, Edmundo; Schkolnik, Fanny

Tres ensayos para una aproximación al estudio del yo

Montevideo; APU; 1982

 

Schkolnik, Fanny

La teoría de la seducción generalizada y la práctica

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 87 : p. 67-74, 1998

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

El perfil psicopatológico en el fin de milenio

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Trabajo presentado en la Asociación Psicoanalítica del Uruguay en marzo de 1998

Publicado en portugués con el título ” O perfil psicopatológico no fim do milênio ” en Alter v. 17, n. 1; 1998

 

Schkolnik, Fanny

Jean Laplanche; entre lo copernicano y lo ptolomeico

Relaciones ; n. 161 : p. 12-13, 1997

Publicación periódica

 

Schkolnik, Fanny

Aproximación psicopatológica a los trastornos de personalidad desde la perspectiva psicoanalítica.

Revista de Psiquiatría del Uruguay; tomo 61, n. 336 : 109-119, 1997

Sociedad de Psiquiatría del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny; Svarcas, Manuel; Poch, Susana; Palleiro, Eva.

Discurso y texto en pacientes psicóticos

Revista Uruguaya de Psicoanálisis; n. 84/85 : p. 103-126, 1997

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny; Braun de Bagnulo, Sylvia; Lijtenstein, Marcos; López de Caiafa, Cristina; Maberino de Prego, Vida; Mieres de Pizzolanti, Gloria; Sapriza, Silvia; Volinski de Hoffnung, Paulina

Formación, filiación e identificaciones

Presentado en: Encuentro Latinoamericano de Institutos de Formación Psicoanalítica, no.2, Montevideo, 05 24-25, 1996

 

Schkolnik, Fanny

Trastornos de simbolización en pacientes severamente perturbados

Revista de Psiquiatría del Uruguay ; n. 332 : p. 71-76, 1996

Presentado en: Congreso Uruguayo de Psiquiatría, no.6, Montevideo, 07 27-29, 1995.

 

Casas de Pereda, Myrta; Freire de Garbarino, Mercedes; Garbarino, Héctor; Lijtenstein, Marcos; Schkolnik, Fanny

Acerca de la escisión del yo

Presentado en: Jornadas sobre el Yo, Montevideo, 11 12-13, 1982

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Casas de Pereda, Myrta; Freire de Garbarino, Mercedes; Garbarino, Héctor; Lijtenstein, Marcos; Schkolnik, Fanny.

El Yo y el principio del placer; vigencia del principio de placer en la Segunda Tópica

Presentado en: Jornadas sobre el Yo, Montevideo, 11 12-13, 1982.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

Lo arcaico en la neurosis

En: Asociación Psicoanalítica del Uruguay. Lo arcaico, temporalidad e historización. Montevideo, Comisión de Publicaciones de APU, 1995. p.p. 309-314.

Presentado en: Jornadas Psicoanalíticas, no.9, Montevideo, 09 01-03, 1995

 

Schkolnik, Fanny

El proceso analítico; ” entre el sueño y la vigilia“.

Temas de Psicoanálisis ; v. 10, n. 21-22 : p. 9-13, 1994

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

La historia de Juan o de la reminiscencia a la rememoración

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; supl. n. 28 : 40 p., 1978.

Montevideo; Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

A propósito de la epistemología en la formación de candidatos

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Schkolnik, Fanny.

Christopher Bollas

Temas de Psicoanálisis ; año 9, n. 19 : p. 69-71, 1993.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny.

Diagnóstico y tratamiento de pacientes severamente perturbados

Temas de Psicoanálisis ; año 9, n. 19 : p. 40-42, 1993.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny.

Acerca de la concepción freudiana de la transferencia

Temas de Psicoanálisis ; año 7, n. 11 : p. 124-127, 1989.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

Características de la producción científica en nuestra institución

Temas de Psicoanálisis ; año 6, n. 10 : p. 109-117, 1988

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Freire de Garbarino, Mercedes; Maggi de Macedo, Irene; Schkolnik, Fanny; Svarcas, Manuel

El narcisismo en el dormir y en los sueños

Temas de Psicoanálisis ; año 1, n. 2 : p. 53-54, 1983

 

Casas de Pereda, Myrta; Freire de Garbarino, Mercedes; Garbarino, Héctor; Lijtenstein, Marcos; Schkolnik, Fanny; Suárez Lope, Beatriz.

Reflexiones sobre el narcisismo normal y patológico; sublimación del narcisismo

Temas de Psicoanálisis ; año 1, n. 2 : p. 37-38, 1983.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

La importancia del mito en la vida de Orestes

Temas de Psicoanálisis ; año 1, n. 1 : p. 27-32, 1983

Trabajo escrito en 1975

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

Síntesis final del Pre-Congreso Didáctico de FEPAL

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 76 : p. 193-197, 1992

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

Síntesis de los Paneles de Casos Difíciles. Congreso FEPAL

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 76 : p. 231-234, 1992

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

Polisemia del narcisismo

Revista Uruguaya de Psicoanálisis; n. 77 p. 79-85, 1993

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Casas de Pereda, Myrta; Gil, Daniel; Schkolnik, Fanny.

Entre la repetición y la ausencia

Revista Uruguaya de Psicoanálisis n. 60 : p. 47-54, 1980

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Bernardi, Ricardo; Díaz Rossello, José Luis; Schkolnik, Fanny

Ritmos y sincronías en la relación temprana madre-hijo

Revista Uruguaya de Psicoanálisis; n. 61 : p. 93-100, 1982

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny; de León de Bernardi, Beatriz; Bernardi, Ricardo

Cómo leemos a Freud los hispano-luso hablantes a cincuenta años de su muerte

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 71 : p. 43-57, 1990

Presentado en: Reunión Regional de FEPAL, no.1: Cómo Leemos a Freud los Hispano-luso Parlantes a Cincuenta Años de su Muerte, México, 12 ?, 1989.

 

Schkolnik, Fanny; Svarcas, Manuel

El dilema del paciente narcisista-fronterizo; entre la desmentida y la discriminación

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; n. 74 : p. 161-169, 1991

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Schkolnik, Fanny

¿Narciso desplazó a Edipo?

En: Asociación Psicoanalítica del Uruguay.La Neurosis Hoy. Montevideo, Comisión de Publicaciones de APU, 1993. p.p. 321-326.

 

Bedó, Tomás; Brum, José Luis; Casas de Pereda, Myrta; López de Caiafa, A. Cristina; Pereda, Alberto; Porras de Rodríguez, Luz M.; Schkolnik, Fanny.

Las estructuras institucionales psicoanalíticas y sus efectos sobre la formación del analista; líneas de poder e ideología pedagógica.

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; supl. n. 85 : 7 p 1984.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Bernardi, Ricardo; Schkolnik, Fanny

Psicoanálisis y psicoterapia

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; supl. n. 51 : 5 p., 1982.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Garbarino, Héctor; Schkolnik, Fanny

Algunas interrogantes y reflexiones acerca del concepto de pulsión de muerte en Freud

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; supl. n. 48 : 5 p., 1981

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Bernardi, Ricardo; Díaz Rossello, José Luis; Schkolnik, Fanny

Sincronías y comportamientos especulares en la relación temprana madre-hijo

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; supl. n. 40 : 9 p., 1980

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Garbarino, Héctor; Frioni de Ortega, Mireya; Schkolnik, Fanny

El apetito de la pulsión de muerte

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; supl. n. 38 : 7 p., 1980.

Asociación Psicoanalítica del Uruguay

 

Plá, Juan Carlos; Casas de Pereda, Myrta; Gil, Daniel; Schkolnik, Fanny.

Entre la repetición y la ausencia

Revista Uruguaya de Psicoanálisis ; supl. n. 23 : 9 p., 1978

Asociación Psicoanalítica del Uruguay