Texto por
>> Mag. Graciela Cardó Soria

Alcira Mariam Alizade, médica y psicoanalista, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina en función didáctica. Co-fundadora del Comité de Mujeres y Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Internacional (COWAP, 1998) con el entonces presidente de la IPA, Dr. Otto Kernberg. Fue coordinadora del área Latinoamericana de 1998 a 2001 y luego presidenta internacional del comité de 2001 a 2005. Fue también Secretaria Científica de Fepal en el período 2006-2008.

Falleció el 6 de marzo de 2013.  La noticia de su partida tomó por sorpresa a amigos y colegas.  Mariam Alizade nos enseñó que pudo decidir cómo vivir lo que le quedaba de vida: viajó, mantuvo contacto y correspondencia con colegas a quienes siguió apoyando y orientando hasta el final.  Envió incluso, días antes de morir, un mensaje que sería leído en el último Diálogo Intergeneracional de Cowap, llevado a cabo en México, en abril del mismo año.

Nos contó que nació en Buenos Aires en julio de 1943.  Llegó a habitar “una casa muy grande, con un bello jardín” en el barrio de Belgrano.  Un tío médico fue el partero ya que su llegada al mundo se precipitó.  Su padre era persa y su madre argentina de varias generaciones con ascendientes españoles e ingleses.

Su tatarabuelo, Marcos Sastre, fue un reconocido pedagogo y escritor, fundador del primer taller literario en 1837.  Su abuelo Alí, tenía una fábrica de alfombras en Tabriz y luego en Teherán; con él aprendió a amarlas y a reconocerlas.

Narraba que cuando pequeña visitaba frecuentemente la imprenta de su padre y jugaba entre letras y papeles importados.  Podríamos pensar con todos estos datos que el terreno se iba preparando para la futura psicoanalista y escritora: una casa grande que la acogió y llevó dentro, con muchas vivencias que fue atesorando; las letras y los papeles, que luego formarían parte de su vida, la poesía y la escritura.  Los colores y texturas que tejían cálidas alfombras. Sus diversos ascendientes, el multiculturalismo y las muchas lenguas, que posteriormente ella dominaría, hicieron que llevara dentro la posibilidad de entender y traducir diferentes lenguajes en diferentes personas, en otras palabras, comprender la naturaleza de lo inconsciente.  Me atrevo a decir que su mundo interno fue poblándose estéticamente de vivencias que le darían su característica delicadeza y sensibilidad para percibir los matices del alma humana y para comprender las mil y un tramas del psiquismo.

Fueron cinco hermanos, Mariam la del medio; recibió una esmerada educación, colegio alemán en la primaria y francés en la secundaria, además aprendió inglés y a tocar el piano.  Su sensibilidad siguió nutriéndose.  Comprenderemos mejor ahora sus tres vocaciones: ser escritora, ser maestra y ser médica; el psicoanálisis le permitió unirlas.

Estudió Medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires, graduándose a los 24 años. Tras un breve recorrido por la clínica empezó su análisis.  Llevada por un profundo interés en ahondar los misterios de la mente entró primero como residente de psiquiatría y luego de un breve tiempo como médica concurrente en el Servicio de Psicopatología del Hospital Municipal Ramos Mejía cuya jefatura era ejercida por la Dra. Blanca Montevechio. Recordaba y nos decía que atendían en un corredor con pequeñas mesitas, una detrás de la otra; por aquellos pasadizos recibió supervisiones de Enrique Pichón-Riviere, Justiniano Achával y Nicolás Espiro, entre otros destacados psiquiatras y psicoanalistas. Al decir de Mariam, fueron años de entusiasmante intercambio científico y aprendizaje, que mantuvo siempre con el mismo interés.

Después de siete años se diplomó como psiquiatra y fue aceptada en la Asociación Psicoanalítica Argentina, donde pocos años después se graduó.  Desde aquel entonces, no dejó durante toda su vida, de impartir seminarios centrados mayormente en la obra freudiana.

Supervisó con Joyce McDougall, con quien además tuvo una relación personal y aprendió, sobre todo, la libertad con la que escuchaba el material clínico y el modo en que realizaba preguntas pertinentes e inteligentes, propiciando la reflexión a partir de diversas líneas teórico-clínicas.  Otro maestro inspirador de su obra fue Didier Anzieu, con quien tuvo una vinculación importante. En sus palabras: “Él ofició de testigo y escucha privilegiada durante la escritura de mi libro, La sensualidad femenina, y debatimos varios puntos de vista. Lo visité en su consultorio en París unas cuatro veces y durante nuestros encuentros solíamos compartir ideas. Recuerdo intercambios respecto del final del complejo de Edipo en la mujer y del concepto de núcleo de piedra… Él podía decir “esto no se me ocurrió jamás, ¡qué interesante!” o “yo tuve una paciente que me traía una piedra pequeña en cada sesión”.  Acto seguido abría un cajón y me mostraba una serie de piedritas que guardaba celosamente”

Su primer libro fue publicado en 1992: La sensualidad femenina, traducido al inglés y al italiano. Se definieron sus tres mayores áreas de exploración en sus escritos, la psicosexualidad, la muerte y la clínica contemporánea. En 1995 publicó Clínica con la muerte, su segundo libro, que cuenta ya con una segunda edición. Otras publicaciones suyas fueron: Tiempo de mujeres, La mujer sola, Lo positivo en psicoanálisis (traducido al inglés), Adiós a la sangre, La pareja rota. Además ha compilado numerosos libros en español e inglés durante sus funciones en el Comité de Mujeres y Psicoanálisis, de 1998-2001 (Chair por América Latina) y de 2001-2005 (Chair Internacional). Algunos títulos son Motherhood in the XXI Century, The embodied female, Studies on feminity, Masculine scenarios, Ser y Hacer de las mujeres, Psicoanálisis y Género, Escenarios femeninos, Masculino-Femenino.

En sus últimos trabajos escribió sobre la impermanencia, la felicidad-bienestar, el incesto verbal, castración y finitud, la liberación de la parentalidad, hacer la vida en eI siglo XXI, homoparentalidades, la función de la conciencia en la praxis analítica y el concepto de intimidad en psicoanálisis.

Conocer personalmente a Mariam Alizade fue conocer también su obra. Con la sencillez, la humildad y la finura del saber, encarnó muchos de los conceptos desarrollados en su obra: la feminidad, el narcisismo terciario, el entre mujeres, lo positivo.  En los diversos Diálogos Intergeneracionales entre Hombres y Mujeres se vive un ambiente de libertad que propicia el intercambio y la generatividad de ideas que van dando cuenta de los cambios culturales y sus repercusiones psíquicas, característica medular de Alcira Mariam Alizade y su trabajo. Pienso por ello que no sólo teorizó y creó nociones que ayudan a comprender el psiquismo humano, sino que las vivió y transmitió en sus ponencias, supervisiones y, sobre todo, en su vida cotidiana.

1. Sobre la mujer

Una primera contribución de su libro La sensualidad femenina (1992), aparece desde el título mismo. La sensualidad difiere de la sexualildad femenina. Describe la sensualidad como las matrices sensoriales que serán posteriormente resignificadas.  Son vivencias que ocurren en  tiempos antes del verbo, donde se inscribe una narrativa de las vivencias corpóreas.  Nos recuerda este concepto a los “memories in feelings”  de los que nos habló Melanie Klein, los que en diferentes códigos, se inscribirán y serán base de códigos relacionales en cada mujer.  Este concepto nos lleva a pensar en los momentos fundantes y constitutivos del sujeto y su psiquismo, ligado al cuerpo donde somos y vivimos.  Pasa luego a describir con  aportes de Anzieu (1987), diversas maneras de pensar y de entender el cuerpo: cuerpo de afecto, cuerpo erótico, cuerpo atravesado por el lenguaje, cuerpo ético, cuerpo social.  Estas dimensiones del cuerpo, nos remiten a los planteamientos de Foucault (1984) acerca de los discursos que impregnan los cuerpo creando verdades evidencias que delimitan el devenir del Yo.

Constantemente su teorizaciones nos recuerdan la importancia del cuerpo para la concepción del psiquismo.  En esta línea de pensamiento, Alizade (1992) se refiere al sustrato sensual-afectivo,   la base primaria donde se inscriben experiencias primordiales de salud del psiquismo temprano. Ligada a vivencias de placer y displacer se consolida la trama sensual-afectiva proveniente de los múltiples intercambios corporales, podríamos decir que hablamos también de la chora semiótica de Kristeva (1995).

El cuerpo de mujer ocupa el lugar de “forma preferida”, ya que constituye el cuerpo primario sobre el cual se plasman las primeras vivencias fundamentales; el intercambio deseante inicial para todos es femenino, tiene lugar en este terreno “homosensual” -nos referimos a  la relación primaria entre dos mujeres- que da lugar a la primera especularidad estructurante, dice la autora.  Siguiendo a Lacan (1983), se entrecruzan los conceptos del narcisismo primario, el cuerpo y la imagen.  La sensualidad femenina, nos lleva al recorrido de un cuerpo que en un primer momento es para sí para devenir en cuerpo mediatizado para los demás.

Este concepto, el de la sensualidad femenina abre camino para otros desarrollos teóricos.  Uno de ellos es el de “darse cuerpo” (Alizade, 1992, cap, 4), función vital que permite el desarrollo de la vida física y psíquica.

Encontramos  nuevamente, que el “soporte sensorial-afectivo requiere del afecto ajeno que procura vida psíquica y corporal, fuente de intercambio vital.  El cuerpo a cuerpo primario es el garante de sobrevida” (Alizade, 1992; pp.43), es decir de la autoconservación psíquica.  Y es la madre quien brinda el primer alimento imprescindible para las funciones vitales, en este cuerpo a cuerpo que el infante recibe e incorpora la función sostenedora, amorosa y protectora de la madre.  Se llevan a cabo funciones psíquicas y sociales, sensoriales, estéticas, erógenas, de afectos, atravesadas por el lenguaje, funciones éticas. Emerge nuevamente el encuentro entre psiquismo y cultura, entre un sujeto y otro. Se refiere la autora, a la maternidad y a la relación primaria con otro sostenedor fundante del psiquismo mediante el amor y la protección.

La relación primaria con la madre, el tiempo mítico de aquel “lazo de amor” que implica el “cuerpo a cuerpo”, ubica a la madre o a aquel que se posiciona en el lugar de objeto primario, en un lugar privilegiado, donde la niña, -tal como dirá Levinton (2000)- encuentra un soporte para la creencia imaginaria en la omnipotencia materna como posible fuente de satisfacción para todas sus necesidades y, sobre todo, para la contención de sus ansiedades. En este primer cuerpo a cuerpo, se abre  -en palabras de Alizade (1992)- un primer esbozo de la dimensión del “entre mujeres” entre la madre y la niña. Esta dimensión posibilita la formación de identificaciones vía el encuentro con las imágenes de otras mujeres, para poder “ser” sin rivalidades; en otras palabras, se trata de la mujer al encuentro de otras mujeres en busca de referentes que producen la magia de la incorporación de atributos femeninos. Alizade, a lo largo del libro, se centra en la feminidad de las mujeres.

El concepto del “cuerpo a cuerpo”, nos remite directamente a Luce Irigaray (1984), quien precisamente en su libro “El cuerpo a cuerpo con la madre”, desarrolla la importancia para la mujer de estos primeros vínculos con un ser de su mismo género.

Estas especificidades del desarrollo de la niña harán de ésta un ser de apego, tal como señalaron  Gilligan (1994), Chodorow (1984) y Levinton (2000).  Alizade explica esto, al decir que se trata de un “apego aparentemente inherente a su ser femenino debido al largo período pre-edípico de fusión con la madre, al rol desempeñado por la potencial maternidad en tanto presentación de dos cuerpos en uno y a los mandatos socioculturales que han propiciado milenariamente su reclusión en la vida privada y dependiente” (2005, pp. 167).

Desde otro ángulo, su propuesta del logro del espacio “entre mujeres”, espacio de la primera especularidad estructurante de intercambios iniciales de orden femenino, se relacionaría con el concepto de la genealogía femenina desarrollado por Irigaray. Este “entre mujeres” concuerda con la idea de la posibilidad de  reparación y recuperación de la genealogía femenina, que pasa necesariamente por la declinación de la madre grandiosa y primitiva; por el duelo de la madre omnipotente, que tal como Chasseguet-Smirgel (1964) plantea, es el resultado de un profundo deseo de desprenderse de algo divino.  La niña  -dirá esta autora-  tendrá que desarrollar un valor.

En “Ser dos”, Irigaray (1997) nos recuerda que seguir siendo dos, significa renunciar a la infancia que ubica la omnipotencia de lo uno en lo alto, significa querer ser adulto en el renunciamiento a las necesidades de la infancia.   En palabras de Alizade (1992),  en un espacio separado del de su madre, posesionarse de los misterios de la vida y de la muerte, es decir, del enigma de la creación.

Entramos a los tiempos de la declinación del complejo de Edipo en la mujer, propuesta que la autora desarrolló en su libro.  Apelando a otros mitos como el de Electra o Deméter y Perséfone, nos grafica la positivización del no en la mujer: tendrá vagina, orden no fálico, aparecerá la capacidad para estar sola, habitará su propio espacio psíquico, se dará lo que denominó “maternalización intrapsíquica”.  La declinación el Edipo en la mujer será un movimiento de afirmación.

Otro concepto importante es el de “núcleo de piedra” (Alizade, 1992, cap. 2), descarnado espacio interno, sin sexo, centro de gravedad que sostiene el psiquismo.  La autora señala que imaginariamente nos remite a la idea de soporte, de esqueleto, de armazón que da unicidad al ser.  Alizade consideraba que antes de ser varón o mujer se es ser humano. Introdujo el concepto de identidad humana en tanto identidad que antecede al género y que está presente a lo largo de la vida como un universal de existencia (Alizade, 2008).

El núcleo de piedra hace eco en el objeto bueno que nos describiera Klein,  que conforma el núcleo del Yo y  sostiene la mente en el tránsito de la vida. El núcleo de piedra- Objeto bueno kleiniano, al instalarse gradualmente en la mente da lugar a profundas transformaciones. En la descripción de una viñeta clínica, la paciente incorpora este eje interior y se acerca al fértil espacio de “entre-mujeres”.

Otro aporte importante de Alizade (2006) es la propuesta de un “espacio psíquico no materno” en las mujeres.  Se preguntaba: “¿Puede la psique de la mujer ser pensada sin la posibilidad del reinado  de la maternidad?” (1992; pp.52). Como bien expresó Joyce McDougall en el prólogo al libro “Motherhood in the twenty-first century” (2006),  Alizade enfatizó  la importancia de reconocer que la organización psíquica de la mujer es independiente de la función materna. Esto implica una disociación necesaria entre feminidad y maternidad.

Este planteo muestra que la mente es parcialmente independiente de la función del cuerpo y que existen áreas de la mente no atadas a los determinantes sociales, psíquicos y biológicos de la maternidad. Este concepto se enlaza al del núcleo de piedra que se erige por encima de lo corpóreo, donde habita el lugar de lo trascendente y lo sublime.

 

2. La muerte

Decir que “Clínica con la muerte” (1995) es un libro hermoso, puede sonar contradictorio, pero así como la vida, Alizade propuso interesantes enfoques sobre un hecho del cual se ha teorizado poco en psicoanálisis. La clínica, una vez más, abre campo a la teoría.  Alizade acentuó que, en nuestro quehacer clínico con los vivientes, escuchamos “la participación de la ausente presencia de la muerte”. El cuerpo impone siempre su “viva presencia mortal”.

El “Uno morirá”, abre camino al pensamiento de Alizade sobre el narcisismo, los inicios de la vida y su final inexorable.  Morir está reservado siempre al otro, al extraño.  Uno morirá no es nunca uno mismo, o en el mejor de los casos, será diferido en el tiempo.  Siempre es una muerte ajena la que remite a la propia.  El Yo recrea su inmortalidad desde sus raíces inconscientes.

En el poder pensar la muerte encontramos en los extremos a personas con máximo coraje, que miran de frente lo perecedero de la existencia y a seres humanos asustados de la muerte y de la vida.

De las travesías del narcisismo se tenderán los puentes hacia las diversas formas de morir que la autora describió magistralmente.  Imaginamos poéticamente, una muerte en caparazón, una muerte entregando piel, compartiendo un silencio que deviene envoltura, muertes eróticas, muertes tanáticas. Surgió en Mariam una propuesta técnica: la “silent-cure”, que para ella era un complemento a la “talking-cure” freudiana.  La planteaba como una herramienta útil, tomando en cuenta la semiología del silencio que comprende diversos tipos de silencios, empáticos, cerrados, abiertos, dolorosos, enigmáticos, etcétera.

La silent-cure, sería una pausa ante las emergencias de sonidos y palabras, sería la quietud transitoria o permanente del bullicio de la vida, el espacio mental que se generaría entre interrupciones de palabras, de fonemas. Marcará lo que la palabra ha callado o lo que nunca empezó a registrase en un discurso, expresando en lenguaje cifrado lo apenas descifrable.  Citando a Wittgenstein nos recordaba, que “de lo que no se pude hablar hay que callar”; sabias palabras, ya que la muerte nos pone a las puertas del silencio, cuando el paciente “por morir” no necesita hablar de lo que ocurre ya que nos “muestra” vividamente su estado de muriente.

Cuánto sentido adquieren hoy en día estas enseñanzas de Mariam, de algún modo, su vida y muerte quedaron reflejadas particularmente en este libro, y en toda su obra.

Es así, que en este contexto (Clínica con la muerte), aparece un trascendental concepto que se empezó a  gestar en 1987: nos referimos al  “narcisismo terciario”, que daría cuenta de las maneras en que el ser humano se enfrenta con la castración (y la finitud).  Es la posibilidad de la toma en cuenta de lo social; pero, ¿el recorte del narcisismo primario, oceánico que permite el advenimiento de lo Uno, será vivido primordialmente con la tristeza y dolor tal como lo describe Andreas Salomé? O ¿También con los sentimientos de júbilo descritos por Lacan ante el reconocimiento de la imagen unificada? Probablemente ambos coexistan, pero de la calidad de las huellas inscritas en “his/her majesty the baby”, dependerá el futuro desarrollo del narcisismo terciario, nos diría la autora.  Se refería a la relación con el otro que es ajeno, extranjero, el ¨objeto lejano¨.  Nos recuerda  la noción del Yo placer purificado, planteada por Freud en La negación (1925).  Se trataría de revertir estas adjudicaciones primarias hacia el otro. El narcisismo terciario sería el resultado de un movimiento transformador estructurante del psiquismo, con implicancias clínicas y sociales en el nivel del control de la pulsión de muerte y de la destructividad.  Pasar de vivir al otro como portador de lo malo y ajeno, a la experiencia del otro como semejante prójimo–próximo, que sin su presencia me interpela.  Nos recuerda al otro ético del que habló el filósfo Enmanuel Levinás.

Este narcisismo terciario velará por el futuro en el cual no viviremos, tal como el cuento del sembrador de dátiles: le pregunta un vecino para qué siembra dátiles si demora tantos años que él no vivirá para comer su fruto, precisamente por eso le responde el hombre.  Este narcisismo terciario se vincula con el primario, volcándose en el interés por el otro, por el mundo.  No se trata del placer en el sacrificio, lo que estaría de lado del masoquismo moral, sino de las posibilidades transformadoras de la pulsión de vida.  Se parece al narcisismo primario en tanto que integra al mundo y se dirige más allá del sujeto, no es grandioso, no es omnipotente, es más bien finito, sabe de su propia muerte, va más allá de sí en un movimiento de trascendencia.

Desde la clínica, la autora recalca que trabajamos con la vida, con Eros y con Tánatos, trabajamos con pérdidas reales que dan origen a duelos, y con  pérdidas imaginarias, origen de melancolías, pero también trabajamos con pre-muertes, con la muerte del ser querido en “estado de salida”, con el dolor físico y con las muertes psíquicas.  La muerte entonces, drástica y radical, es desvestida en todos sus momentos y niveles; la muerte inexistente en el inconsciente al decir de Freud, puede devenir entonces en complejo que comprende toda la situación del muriente al acercarse al momento final: el entorno que lo apoya y sostiene o no, su patología o salud que le permitirá dejarse envolver por los otros, sus fantasías, su espiritualidad.

 

3. La técnica analítica contemporánea

En su libro “Lo positivo en psicoanálisis.  Implicancias teórico-técnicas” (2002), Mariam Alizade realizó aportes a la técnica que promueven intensas reflexiones y cuestionamientos.  Introdujo la palabra “positivo” en psicoanálisis, brindándole  categoría de concepto.  En primer lugar, señalaba  que lo serio, lo sufriente tuvo desde los orígenes del psicoanálisis categoría de importante.  Lo risueño y trivial fueron vistos como aspectos psíquicos simples e insignificantes. Las asociaciones perturbadas, las representaciones intolerables, los afectos displacenteros, reprimidos, la patología, fueron el camino que guió a Freud al gran descubrimiento del funcionamiento del inconsciente.  Empero, los sueños, el chiste, los lapsus, los actos fallidos también fueron pensados por el fundador del psicoanálisis.

Luego llegó la seriedad: camisas blancas, ortodoxias.  El duelo, el dolor, la tristeza, y la angustia, fueron los focos de la teoría y la praxis; lo demás vendría  “por añadidura”.

Así inició nuestra autora su propuesta de pensar lo positivo en la práctica psicoanalítica.  Nos llevó poéticamente a pensar la cura psicoanalítica como la conquista de territorios de la pulsión de vida, como una emergencia del pensamiento destraumatizador.  Lo Positivo se apoya en la capacidad del aparato  psíquico de minimizar el conflicto y se basa en planteos freudianos del Proyecto (1895) al describir los movimientos neuronales de facilitación, ramificación, reflexiones asociativas e infiltración.

Describió desde la metapsicología diversos positivos:

– Un positivo inconsciente reprimido o suprimido, que conduce a cadenas asociativas y al insight.

– Un positivo inconsciente propiamente dicho, reservorio de la pulsión de vida, que promueve la facilitación de vías psíquicas, alivianando el psiquismo.

– Un positivo engañoso al servicio de tánatos.

– Un positivo consciente, real, concreto, que se manifiesta en lo positivo-acción

– Un positivo automático, el que se aprecia en la salud, capaz de fijar  lo bueno, y llevar a acabo una menor catectización de lo malo.

– Una positivización de lo negativo, refiriéndose a que el No nunca es puro No.

– Lo positivo y las pulsiones, en la que Eros, tal como lo señaló Freud (1924) va de la mano la afirmación, y Tánatos de la negación.

– Un positivo absoluto.  Alizade, desde la filosofía, nos recuerda el mal absoluto de Kant, así como  la banalidad del mal de Arendt (1999).

Alizade explicitaba procesos que ocurren en una sesión durante el tratamiento psicoanalítico. Enfatizó el rol que juega la fuerza persistente de una vivencia y que la  repetición puede modificar, lo que explica la importancia, en algunos casos, de la frecuencia de las sesiones. Desarrollando la idea de un cambio de signo en la repetición (repetición de lo traumático y potencialidad de revertir el signo de la repetición e introducir repeticiones de lo placentero) lo negativo se torna positivo. La noción de encuadre interno y la exploración del afecto de alegría conforman otros capítulos del libro.

Por otro lado, desde las neurociencias encontraríamos un sustento a esta propuestas: podemos ayudar a crear nuevos circuitos neuronales, no desde el empantanamiento muchas veces re-traumático, sino desde la recuperación de la fuerza del objeto bueno kleiniano, del núcleo de piedra.  El camino a la cura para Alizade, deberá pasar por desintoxicar al psiquismo del displacer.  No se trataría de negar lo intolerable, sino de hilarlo finamente con representaciones tolerables, que darán la posibilidad de poner un freno a la retraumatización.

Denunció cierta iatrogenia analítica cuando la insistencia repetitiva de lo doloroso no tiene acceso a la elaboración y superación sino que instala movimientos de re-traumatización. Muchos pacientes llegan a creer que el camino a la cura sólo debe atravesar el dolor.  Emerge entonces su propuesta del “basta psíquico”, de un cese del rumiar negativo en el cual intervienen la voluntad y el trabajo de la consciencia.

Describió luego criterios psicoanalíticos de salud mental, criterios que nos recuerdan a planteamientos kleinianos en Envidia y gratitud (1998):

a. Eliminación o descatectización más o menos automática de representaciones displacenteras.

b. Fijación de la libido al recuerdo placentero.

c. Una neurosis de destino feliz, en la que la pulsión de vida impera.

d. Eficacia en la acción y en la toma de decisiones paliativas de sufrimiento.

e. Rapidez elaborativa, la persona comprende, metaboliza su historia.  Trabajando momentos desfavorables para preservar la alegría de vivir y poder corregir errores con facilidad.

f. Transformación del narcisismo y acceso al narcisismo terciario. La libido es proyectada en los semejantes, se aprecia una menor vulnerabilidad a vicisitudes de la existencia,  habría menos distancia entre su yo y los ideales

g. Liviandad psíquica: descatectización automática de los recuerdos sufrientes y ejercicio de funciones aconflictivas  del yo.

Según la autora, nuestro trabajo  “opera en la oscura noche del infierno trágico como en el área de libertad deseante y armonía mental”.  Nos advertía acerca de  la rigidización del encuadre, se encuentra muchas veces al servicio de una técnica ideal que puede contraponerse a la cura del paciente.

Jean Michel Quinodoz (1993) escribió La soledad domesticada, Alizade, planteaba la domesticación del trauma, que pasa por simbolizar la tragedia para que la historia reciba representaciones y afectos rectificatorios y reordenadotes del psiquismo  Nuestra idoneidad y nuestros inconscientes se ponen a trabajar en un campo intersubjetivo activo y transformador.

Este libro nos invita a evaluar nuestra  ética, nuestra responsabilidad, así como nuestra empatía y nuestros límites.

 

4.  Sobre los avatares de la vida

4.1 La menopausia:

En “Adiós a la sangre” (2005), la escritura de Mariam, nos llevó por las edades de la vida y sus respectivas transformaciones psíquicas.  Este es un gran aporte que se suma al de algunas primeras teóricas del psicoanálisis como Helen Deutsch (1925).

“Las tres edades de la vida” del pincel de Gustav Klimt, plasma de manera directa, las ideas que la autora despliega.  El arte de vivir está presente a lo largo de este libro, y, por sobre todo, a lo largo de su obra.  La mujer “será interrogada en la intimidad de su ser acerca del sentido de la vida, sea puesto a prueba su narcisismo, y demuestre su valentía y su fortaleza psíquica al enfrentar las transformaciones impuestas por el transcurso del tiempo y las señales graduales de envejecimiento” (2005; pp. 12).  El cuerpo transporta el mensaje de que se cierra la juventud y que se acercan la madurez y la finitud de la vida. Aparecen temores y fantasías. El potencial transformador adquirido durante la vida permitirá o no la reelaboración del narcisismo.  La salud o la patología previa tendrán un rol protagónico en las vicisitudes de este hecho somato-psíquico en la mujer.

La mujer y su cuerpo muestra lugares donde se producen cambios constantes, motivo de  duelos corporales, escenario de pérdidas a lo largo del ciclo vital: la pubertad, la menarca, la desfloración, el parto, la menopausia.  En la Grecia Antigua, existían palabras que nombraban a la mujer en sus diferentes momentos vitales, kore era la joven doncella unida afectivamente a sus padres, con la llegada de la menarca pasaba a llamarse prthenos; gune era la mujer casada y meter la madre.  No existía un término para los momentos del adiós a la sangre  (Larrington, 2000).

Han pasado miles de años, y pensar la menopausia –que, como bien nos recordaba Alizade etimológicamente proviene de mensis y pausis en latin y alude a meses y pausa.  La connotación de menos coincide en nuestra lengua española y ha impregnado nuestro imaginario.

La autora, siguiendo su línea de pensamiento acerca de lo positivo, pensaba a la menopausia como un inicio en lugar de un final.  Reconociendo la convergencia de la sexualidad y de la muerte, planteó la posibilidad de la elaboración de duelos, que como lo enseñó Klein, reactivan duelos pasados.  La falta de sangre menstrual despliega la dimensión “no sólo de la insistencia representacional de la finitud de la vida, sino también de la importancia de aprovechar el tiempo de la estadía terrenal… marca un adiós y, concomitantemente, un nuevo inicio” (2005; pp. 20).

Una contribución a la habitual comprensión de la menopausia como marca corporal de la cercanía del envejecimiento y la muerte, del fin de la vida procreativa, sexual, laboral, es pensarla como un estado corporal transicional.  Estamos frente a una nueva metamorfosis de la mujer: algunas mujeres desearán angustiosamente desde el narcisismo herido, retener la imagen y las funciones vitales pasadas. Emergen nuevas imágenes de mujer: la vieja, la madre, la bruja, pero también la sabia, dueña de secretos y conocimientos, capaz de fortalecer su núcleo de piedra, realizar fértiles movimientos de maternalización intrapsíquica,  operaciones en tiempo reflexivo, tales como: auto-abrazo, auto-sostén.  Tal como lo describe el mito de Deméter y Perséfone, cuando la diosa Hécate (la vieja sabia) brinda alegría y consuelo a la madre que ha perdido a su hija, la madre ofrece los dones de sus metamorfosis positivas a la descendencia.

Para alcanzar nuevos campos psíquicos, habrá que realizar lo que Alizade llama “el trabajo del odio”.  Los afectos nocivos hacia la vejez que impregnan nuestro imaginario social, pueden guiar a hombres y mujeres por el camino del rencor, del resentimiento y la destrucción. Vemos manifestaciones de este odio por el curso natural de la vida  en mujeres que desesperadamente buscan mantener la juventud, “chiqui-viejas”, que igualan a las hijas en vestimenta, arreglos y amores.

La soledad, compañera constante, brinda en estos momentos de aceptación de la finitud, la posible elaboración del narcisismo terciario que permite el disfrute de lo insignificante, “aleja la tristeza cultural en las mujeres y les procura anticuerpos mentales frente a las negatividades inherentes a las vivencias de pérdida, desamparo y vulnerabilidad” (2005; pp. 184), con las que nacemos, vivimos y morimos.

 

4.2 El divorcio

2008: “La pareja rota.  Ensayo sobre el divorcio”.  Los avatares de la vida, llevaron a Mariam Alizade a reflexionar en lo que denomina “el arte de vivir”.  En este texto, se entrecruzan muchos de los conceptos que la autora ha brindado al psicoanálisis: el narcisismo terciario, la sensualidad femenina, lo masculino y lo femenino, las vulnerabilidades de uno y otro género, lo positivo.

La pareja que se rompe muestra una fisura básica en la estructura del vínculo. El divorcio saludable requiere vivencias graduales de distancia y una labor de lenta disolución.

Los caminos de la pareja rota, contextualizan los tiempos actuales: el posmodernismo, sus incertidumbres, los cambios de roles entre los géneros, las agresiones sociales. En palabras de la autora, “las mujeres quieren ser independientes, en una sociedad en la cual ya no hay garantías de que un marido las mantenga de por vida” (pp. 15). Casarse no es la única opción, existe también la autorrealización profesional.  Las madres solteras, la expresión manifiesta de un no deseo de hijo en las mujeres, la intolerancia vincular, la libertad sexual y el descompromiso afectivo son moneda corriente en nuestra apurada vida contemporánea. El matrimonio como institución se encuentra aminorado.  Aparecen nuevas formas de familia. La noción de función familia (Alizade y col., 2003) es un elemento a tener en cuenta pues extiende la idea de familia a seres no emparentados biológicamente y a instituciones- familia.

El divorcio se asoma desde una dimensión trágica y dolorosa y también como posibilidad de alivio. El aspecto positivo se rencuentra en el enfoque de Alizade acerca de la recomposición, renovación y apertura a un espacio vital nuevo.

Escribió acerca de la pareja: “de un inicio en que se pensaban el uno para el otro, el deslizamiento se realiza  hacia el resbaladizo terreno de uno contra el otro” (2008; pp. 19).  Nuestra intervención clínica tomará en cuenta lo que denomina “mapeo situacional” del pre-divorcio o del divorcio consumado, lo que determinará la enfermedad o salud de la separación.  En su libro, “Cuando los padres se divorcian”, Francoise Doltó (1990), respondía preguntas fundamentalmente clínicas acordes con su concepción del psiquismo.  A diferencia, Alizade describió con viñetas diversas facetas del divorcio y sus fases  que comprenden sentimientos de venganza y de dolor.

Con la claridad de la sencillez,  hizo cuatro preguntas: ¿Por qué casarse? ¿Por qué no casarse? ¿Por qué divorciarse? Y ¿Por qué no divorciarse?.

Desfilan diversas características del ser humano: el deseo de emprender nuevas rutas, la necesidad de paliar la enfermedad mental en la familia, de salvar a los hijos de vínculos patógenos, el goce en relaciones sufrientes, el auto-castigo, la fantasía de refugio, la necesidad económica, el poder y lo que llama “fobia a quedar solo/sola¨.  Otro aporte en esta línea es lo que la autora denomina “fobia a uno mismo”.

Finalizo esta breve síntesis con las palabras de la autora en sus últimas páginas: “el libro cierra sus páginas sobre el divorcio con una melodía inconclusa.  Es consciente de sus titubeos, abismos y fronteras no franqueadas.  Seguramente su lectura proveerá a más de un ser humano recursos y miradas renovadas sobre la aventura de vivir” (pp. 191).

Los aportes de Mariam Alizade son, además de científicos y vivenciales, institucionales. Como co-fundadora de COWAP, encarna la filosofía de este grupo de trabajo: la sencillez, el diálogo, lo intergeneracional, la generatividad.  Fructíferos encuentros entre mujeres y hombres, han dado a luz muchísimas publicaciones sobre temas actuales.  El psicoanálisis se permite en estos intercambios pensar las nuevas familias, las nuevas sexualidades y las complejidades de las nuevas parentalidades.

Uno de los aspectos más destacados de la obra de Mariam Alizade, es su versatilidad.  Nos  lleva en un recorrido del ser humano, desde el nacimiento y la indefensión, hasta la muerte.  Recorrido en el que se detiene a indagar sobre la mujer, sobre la sensualidad, sobre la psicosexualidad, sobre el género, sobre la familia, sobre las neosexualdiades. Va de la metapsicología a la clínica y de ésta a la técnica, con lo positivo y la poesía como aliadas. Lo original de sus ideas, nos mantiene con la esperanza de llegar a elaborar un narcisismo terciario.

Cuestionar el lugar del destino trágico del ser humano, para arribar a las orillas de la felicidad, sigue siendo para un sector de psicoanalistas, casi un sacrilegio.  Hay que aceptar que, en muchos casos, las personas quieren ser felices y la pulsión de vida reina sobre Tánatos.  Sin negar el necesario viaje por el Hades del héroe de las mil caras, Alizade se atrevió –y muchos le agradecemos por ello- a plantear un “basta psíquico”, pudo afirmar que existe salud, que existen personas que, al decir de Klein (1998),  poseen un objeto bueno y por ello un carácter sereno y un sano juicio, siendo capaces de encontrar satisfacción, paz y cordura. Estas personas poseen recursos internos y elasticidad, así como paz espiritual después de vivir un gran dolor moral; son quienes tienen gratitud para con los placeres del pasado, así como capacidad para gozar con lo que el presente les ofrece.  La serenidad  en la vida así como, la resignación sin amargura les permite algo tan olvidado: poder disfrutar de lo simple.  Para Klein, así como para Alizade, el origen de todo esto se encuentra  en la infancia: en el haber podido disfrutar del  pecho sin envidiar mucho a la madre según Klein; en el encuentro de cuerpos y en los engramas sensoriales, en el cuerpo de afecto, en la envoltura que permite la sobrevida. Origen por demás complejo cuando se consideran las circunstancias y acontecimientos de toda vida.

Si bien existen en gran proporción genealogías femeninas interrumpidas por luchas y hostilidades de cuerpo a cuerpo, es bueno apelar siempre a las enseñanzas de Alizade acerca de lo positivo en psicoanálisis, y aplicarlo asimismo a la teoría de género.  Tengamos siempre presente que existe la salud mental, que  coexisten las madres de la buena leche, de la buena tierra y los fértiles  terrenos en barbecho para el crecimiento propio y ajeno.

Finalmente, manejo la hipótesis de que el género de la autora, facilitó estas exploraciones.  Ya Freud (1913), en su artículo El tema de la elección de un cofrecillo, señalaba la importancia de la mujer para los hombres, tan valorada, temida y envidiada, que tuvieron que dividirla en tres aspectos debido a las  “tres relaciones inevitables con la mujer, aquí representadas: la madre, la compañera y la destructora.  O las tres formas que adopta la imagen de la madre en el curso de la vida: la madre misma, la amada, elegida a su imagen y, por último, la madre tierra que la acoge de nuevo en su seno.  Pero el anciano busca en vano el amor de la mujer, tal como primero lo obtuvo de su madres, y sólo la tercera de las mujeres, el Destino, la muda diosa de la Muerte, le tomará en sus brazos” (pp. 1875).

Dentro de la versatilidad de su obra, encontramos como hilos directrices a la madre, al cuerpo y a la muerte.  Hombres y mujeres nos relacionamos primariamente con la madre.  En el recorrido de la vida nos espera intercambios con el otro que van generando psiquismo, hechos de la vida que van marcando el cuerpo y el alma.  El reto es siempre, aprender el arte de vivir.

1- Voces de Femineidad,(1991) A. Alizade editor (compilación)

2- La sensualidad femenina.(1993) Buenos Aires, Amorrortu editores. Feminine Sensuality (1999) London Karnac, Sessualitá Femminile, 2006 Roma, Argentieri.

3- Clinica con la Muerte (1996, Amorrortu editores).Buenos Aires.

4- Tiempo de Mujeres (1996, Editorial Letra Viva) Buenos Aires. Segunda Edición, Buenos Aires, Lumen, 2005.

5- La Mujer Sola: Ensayo sobre la dama andante en Occidente(1999) Editorial Lumen. Buenos Aires.

6- Adiós a la sangre:: Reflexiones psicoanalíticas sobre la menopausia. (2005) Editorial Lumen, Buenos Aires.

7- Lo Positivo en Psicoanálisis.( Implicancias teórico-técnicas).(2002) Editorial Lumen, Buenos Aires. Psychoanalyisis and Positivity (Karnac, London, 2009)

8- La pareja rota: Ensayo sobre el divorcio: Lumen, Buenos Aires, 2008.

 

LIBROS COMPILADOS sobre psicosexualidad y género durante su presidencia de COWAP (1998- 2005)

a- En español

Escenarios Femeninos. (Diálogos y Controversias)(2000) A.M.Alizade, Compiladora. Trabajos del Primer Diálogo Latinoamericano Intergeneracional del Comité COWAP de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Mayo 1998.

Masculino-Femenino. Cuestiones Psicoanalíticas Contemporáneas Alizade, A.M:, Silveira Araujo,M., Gus, M. (comp..) Buenos Aires Lumen, 2004

Ser y Hacer de las Mujeres: Reflexiones Psicoanalíticas. Alizade, A.M., Garza de Guzmán, M., Rojas Leal, R. (comp..)Buenos Aires, Lumen, 2004.

Psicoanálisis y Relaciones de Género. Alizade,A.M.,Lartigue, T., (comp.) Buenos Aires, Lúmen, 2004..

b- En inglés

The Embodied Female. (2002) A. M. Alizade, Karnac,London

Studies on Femininity (2003) Karnac,London

Masculine Scenarios (2003). Karnac,London

Motherhood in the XXIst Century ( 2006) Karnac, London

 

Trabajos publicados y presentados relacionados con la temática de género y sexualidad

  1. “El sentimiento de odio y el divorcio” presentado en el XXVI Symposium de la Asociación Psicoanalítica Argentina, 1987.
  2. “Ensayo psicoanalítico sobre el orgasmo femenino”. Presentado el 10 de noviembre 1987 en la Asociación Psicoanalítica Argentina. Publicado en la rev. de Psicoanálisis, 1988.
  3. Ex marido, ex mujer. Lazos de parentesco y familia ampliada, en Primeras Jornadas de Psicoanálisis de la Familia y la Pareja, mayo 1988, Buenos Aires, Asoc. Psicoanalítica Argentina (publicación interna).
  4. “Ensayo de investigación sobre el divorcio patológico” presentado en APA 1990 en Jornadas sobre Familia y Pareja.
  5. “El cuerpo erógeno femenino: sus tabúes y sus orgasmos” Presentado en el Congreso Internacional de Roma en julio 1989 y publicado en la Rev. de Psicoan. 1990.
  6. “El naufragio del complejo de Edipo en la mujer” presentado en APA año 1991 y publicado en el libro Voces de Femineidad, ed. A.M. Alizade, en el mismo año.
  7. “Puntuaciones sobre la erogeneidad femenina” presentado en las Jornadas “La mujer desde el Psicoanálisis ” organizadas por la Asociación Uruguaya de psicoterapia psicoanalítica, Montevideo, 12 y 13 de Junio 1992.
  8. Participación en la mesa redonda “Sexualidad femenina y feminismo” publicada en la revista de la Escuela de Psicoterapia para graduados, año 1992.
  9. “Las series ecuacionales simbólicas en el devenir de una mujer” Presentado en el XX Congreso interno de la Asoc. Psicoan. Arg. octubre 1992.
  10. “El hombre y su roca viva: rehusarse a la femineidad” publicado en Mujeres por Mujeres, Moisés Lemlij editor, 1994.
  11. “Simbolizar en femenino”. Presentado en Lima, octubre 1994, en el marco del Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis.
  12. “La subversión de la carne” en “La peste de Tebas”, año 1, No 4, Junio de 1997, página 14.
  13. “Un hombre en el diván de una analista” en colab. con la Dra Susana Dupetit, presentado el 15 de Julio de 1997 en la Asociación Psicoanalítica Argentina.
  14. Freud: la sexualidad y los condicionamientos culturales. En Freud y su Tiempo, Editado por el departamento de Historia de la Asociación Psicoanalítica Argentina.Buenos Aires. 1997
  15. “Para pensar la masculinidad”. Revista Actualidad Psicológica. Marzo 1998
  16. “Sensualidad y afectos” Trabajo presentado en el 41 Congreso Internacional de Psicoanálisis, Chile. Julio 1999. Publicado en la Rev. Psicoan. APA, 2000.
  17. “El Universo Fluidifical Femenino”, para Sueño Despierto Nº 11 ‘Imágenes del cuerpo’, Revista de la Sociedad Argentina de Sueño Despierto Analítico de Desoille. Julio 2001.
  18. “Permisos y Límites en la Construcción de la Sexualidad” en Desafíos al Psicoanálisis en el Siglo XXI. Buenos Aires, Polemos, 2002.
  19. “El espionaje adolescente”. Rev. La Otra Mirada. APA, 2002.
  20. El universo fluidifical femenino. Consecuencias Psíquicas”en Rev. Trópicos, Año X, vol. 1, 2002 Transferencias.Fondo Editorial Sociedad Psicoanalítica de Caracas.
  21. La Mujer y una Pregunta Histórica. Para Actualidad Psicológica, número dedicado a Qué quiere la mujer?. 2002.
  22. Incest: the damaged psychic flesh (2005) en On Incest: Psychoanalytic Perspectives. Ambrosio,G. (comp..) Karnac, London
  23. The fluidity of the female universe and its psychic consequences, En The Embodied Female, Karnac, London, 2002
  24. Feminine Influence and Power en Constructing and Deconstructin Woman´s Power, (2002) Seelig, B., Paul,R., Levy,C. (comp.) Karnac, Londres 2002
  25. Género y función familia. Contribuciones teórico-clínicas. Alizade. M., Abraham L., Abramovici, R., Alvarez R. López de Illa, O., Manuel B., Simone de Pesce, S., Tacus, J. ( 2003) Rev. de Psicoan.LX, 3, 2003, pp. 727-739.
  26. ¨Men and their bedrock: ¨repudiation of femininity¨. En Masculine Scenarios, M.Alizade editor, Karnac, London. 2004.
  27. Relaciones lógicas y controversias entre Género y Psicoanálisis. En Psicoanálisis y relaciones de Género, Alizade, A., Lartigue,T. (comp..) Lumen, Buenos Aires, 2004.
  28. La cuarta serie complementaria. Inédito, 2004
  29. Violencia y Femineidad: Espacios Vulnerables. En Ser y Hacer de las Mujeres, Alizade, A., Garza de Guzmán M., Rojas Leal, E., (comp.) Lumen Buenos Aires, 2004.
  30. Analista:¿quién eres? (sexo y género en el trabajo y en la escucha analítica´. En Masculino-Femenino Cuestiones Psicoanalíticas Contemporáneas Alizade, A.M:, Silveira Araujo,M., Gus, M. (comp..) Buenos Aires Lumen, 2004
  31. El final del complejo de Edipo en la mujer: de la duplicación a la individuación. Presentado en la Asoc, Psicoan. Argentina, julio 2005. Editado en la segunda impresión de La sensualidad Femenina (2008)
  32. El deseo de fusión en las mujeres. Actualidad Psicológica, 2005.
  33. La cultura y el género ¿ Una cuarta serie complementaria en psicoanálisis? Trabajo presentado para selección en el congreso del International Journal en Rio de Janeiro, junio 2004. Inédito
  34. Enigma de Mujer- Enigma de la Creación. Imago-Agenda, 2005.
  35. El amor en la vida de las Mujeres. Presentado en la Asoc. Psicoanalítica de México, México 2005.
  36. Esas Personas Inquietantes .Imago-Agenda, 2005.
  37. The non-maternal psychic space en Motherhood in the XXIst Century, Alizade, A.M. (comp.) Londres, Karnac, 2006.
  38. Homoparentalidad en Homoparentalidades. Rotemberg ,E. Wainer de Agrest, B.,(comp..) Buenos Aires, Lugar Editorial, 2006
  39. El techo de cristal y el poder femenino. En ¨El techo de cristal: Perspectivas psicoanalíticas acerca de las mujeres y el poder¨. Lumen, Buenos Aires, 2007.
  40. La crisis de la edad media en la mujer: ¿Trauma o desafío? Presentado en el congreso de Rio de Janeiro de la IPA en 2005, publicado en la Revi. De Psicoan. 2006
  41. ¨Weibliche Sinnlichkeit und Tod¨ (Sensualidad Femenina y Muerte) presentado en noviembre 2006 en el congreso de la DPV en Bad-Homburg, Alemania.
  42. Cuerpo y Subjetividad. Castración y Finitud. Presentado en el VI Diálogo Latinoamericano Intergeneracional de COWAP, Rio de Janeiro, marzo 2007. (2007)
  43. Los frutos del cuerpo adolescente. Imago-Agenda, noviembre 2007.
  44. Persona, sexo y género. Trabajo presentado en el congreso de Fepal, Santiago de Chile, septiembre 2008.
  45. Adolescencia, Violencia y Feminidad. Presentado en el congreso de Flapia, Uruguay, año 2007
  46. Escenarios Masculinos Vulnerables. En Rev. Peruana de Psicoanálisis, 2007.
  47. El universo fluidifical femenino y su simbolización. Presentado en Guadalajara, mayo 2008, en el VII Diálogo Latinoamericano de COWAP (Comité Mujeres y Psicoanálisis de la IPA).

 

Trabajos años 2010-2011

1- Paternidades contemporáneas: una introducción al diálogo. En El Padre, clínica, género, postmodernidad. VIII Diálogo de COWAP, Lima, 2010.
2- (2010) El espacio psíquico no-madre en Diversidad Sexual, APA, Lugar editorial p. 77-89). ((2006) The non-maternal psychic space en Motherhood in the XXI Century, London, Karnac, pp 45-57.
3- Change and Renewal in a Woman´s Life. (2010) Presentado en la Jornada de Cowap, Berlin, Julio 2010.
4- La edad media de la vida y la transitoriedad. (Junio 2010) Presentado en la fundación Travesía.
5- Cuestiones de Intimidad en el siglo XXI. (2010) Presentado en la sociedad psicoanalítica de Porto Alegre.
6- Impermanencia, en Nosotros y la Muerte, Rev. De Psicoanálisis, LXVII, 4, 2010, p.843-847.
7- Femininity and the Human dimension en On Freud´s ¨Femininity¨, London, Karnac. 2010.
8- La liberación de la parentalidad. Imago Agenda.2010.
9- Felicidad-Bienestar (2011) de próxima publicación. Lugar editorial y APA.
10- La función de la consciencia y la praxis analítica (Julio 2011) Presentado en el congreso de la Asociación Psicoanalítica Internacional, México.
11- El incesto verbal (2011) Presentado en el IX Diálogo de Cowap, Chile. De próxima publicación en la Rev. De la APCH.
12- Hacer la vida en el siglo XXI (2011) De próxima publicación. Revista de la Sociedad Psicoanalítica Argentina.
13- Aventuras y desventuras de cuerpo y género. COWAP, Jornadas de noviembre 2011 sobre el cuerpo.

 

Un artículo representativo escogido por Mariam Alizade:
El final del complejo de Edipo en las mujeres. En: La sensualidad femenina, Amorrortu editores. (ampliado en la segunda edición del año 2008).

 

Referencias bibliográficas:
Anzieu, Didier (1987). El yo piel. Madrid: Cátedra.
Arendt, Hanna (1999). Eichmann en Jersusalem. Un estudio sobre la banalidad del mal. Buenos Aires: Lumen.
Chasseguet-Smirgel, J (1964). La sexualidad femenina. Madrid: Biblioteca Nueva.
Chodorow, Nancy (1984). El ejercicio de la maternidad. Barcelona: Gedisa.
Doltó, Francoise (1990). Cuando los padres se divorcian. Buenos Aires: Paidós.
Deutsch, Helene (1925). The Psychology of women in relation to functions of reproduction. International Journal of Psychoanalysis; 6: 405-418.
Foucault, Michel (1984). Historia de la sexualidad 2: El uso de los placeres. México: Siglo XXI.
Freud, Sigmund (1925). La negación. En: Obras Completas. Madrid: Biblioteca Nueva.
———————- (1913). El tema de la elección de un cofrecillo. Obras Completas. Madrid: Biblioteca Nueva.

Gilligan, Carol (1994). La moral y la teoría. Psicología del desarrollo femenino. México: Fondo de Cultura Económica. (Trabajo original publicado en 1982).
Irigaray, Luce (1984). El cuerpo a cuerpo con la madre. Madrid: Cátedra.
——————(1997). Ser dos: bosquejo de una felicidad en la historia.
Buenos Aires: Paidós.
Klein, Melanie (1998). Envidia y gratitud. Buenos Aires: Paidós.
Kristeva, Julia (1993). Las nuevas enfermedades del alma. Madrid: Cátedra.
Lacan, Jacques (1983). El estadio del espejo como formador de la función del yo [“je”] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. En: Escritos 1. Mexico: Siglo veintiuno editores. (Trabajo original publicado en 1949).
Larrington, Carolina (1999). The feminist companion to mythology. New York: Harper Collins Publishers.
Levinton, Nora (2000). El superyó femenino: La moral en las mujeres. Madrid: Biblioteca Nueva.
Quinodoz, Jean Michel (1993). La soledad domesticada. Buenos Aires: Paidós.